Aumenta el interés por aprender ruso en Argentina

Las nuevas generaciones ven en Rusia oportunidades académicas y laborales


Jaime Goig Jaime Goig

(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.

El estudio del idioma ruso registra un crecimiento sostenido entre jóvenes argentinos, según diversos programas académicos y centros de formación lingüística que trabajan con instituciones rusas. Este fenómeno, que en el pasado estuvo vinculado principalmente al interés cultural y literario, muestra ahora un perfil más pragmático entre los nuevos estudiantes.

La profesora Tamara Yevtushenko, coordinadora de los Cursos Oficiales de Ruso en Argentina, sostiene que en los últimos años ha cambiado de forma notable la motivación de quienes se acercan a estudiar la lengua. Si anteriormente el interés estaba ligado a la lectura de los clásicos de la literatura rusa o a la curiosidad cultural, actualmente muchos jóvenes lo hacen con objetivos profesionales y migratorios concretos.

Según Yevtushenko, una parte significativa de los estudiantes tiene entre 20 y 25 años y contempla la posibilidad de continuar su formación o desarrollar su carrera profesional en Rusia. En palabras de la coordinadora, muchos jóvenes expresan una aspiración clara: “terminar la universidad y viajar a Rusia para vivir y conseguir un trabajo”.

Este cambio de perfil refleja una transformación más amplia en la relación de parte de la juventud iberoamericana con los idiomas extranjeros, donde el aprendizaje lingüístico comienza a percibirse como una herramienta estratégica para acceder a nuevas oportunidades académicas, tecnológicas o laborales.

De la cultura a la movilidad profesional

Durante décadas, el estudio del ruso en países hispanohablantes estuvo impulsado principalmente por intereses culturales, literarios o académicos, vinculados a autores como Tolstói, Dostoievski o Pushkin, así como al estudio de la historia y la política de Europa oriental.

Sin embargo, según los responsables de programas educativos y cursos especializados, el perfil actual de los estudiantes se orienta cada vez más hacia ámbitos como la ingeniería, la tecnología, la cooperación científica o el comercio internacional.

En este contexto, Rusia continúa manteniendo una red de programas universitarios y becas dirigidas a estudiantes extranjeros, especialmente en áreas técnicas y científicas. Estas iniciativas han contribuido a incrementar el interés por el idioma entre jóvenes que contemplan la posibilidad de estudiar o trabajar en el país euroasiático.

Un fenómeno que se extiende en la Iberofonía

Aunque el caso argentino resulta especialmente visible, diversos analistas culturales señalan que el interés por el ruso también ha aumentado en otros países de la Iberofonía, en paralelo al crecimiento de intercambios académicos y a la expansión de contenidos culturales y educativos procedentes de Rusia.

Este proceso se desarrolla, según Yevtushenko, incluso en un contexto que ella describe como “bastante antirruso” en determinados sectores institucionales o mediáticos, lo que no ha impedido que continúe creciendo el número de jóvenes interesados en aprender la lengua.

El periodista Víctor Ternovsky, quien ha abordado este fenómeno en distintos espacios informativos y plataformas digitales, considera que el idioma ruso comienza a percibirse entre ciertos sectores juveniles como una puerta de acceso a nuevos espacios culturales y profesionales fuera del eje tradicional anglosajón.

Lenguas y geopolítica cultural

El aumento del interés por el ruso se inscribe también en una transformación más amplia del panorama lingüístico internacional, en el que diversas potencias culturales buscan ampliar su presencia mediante programas educativos, becas y cooperación universitaria.

En este contexto, el aprendizaje de idiomas se convierte en un instrumento de proyección cultural y de diplomacia académica, al tiempo que ofrece a los estudiantes nuevas opciones de movilidad internacional.

Para los responsables de programas educativos, el fenómeno observado entre los jóvenes argentinos refleja una tendencia generacional más amplia, en la que las decisiones sobre qué idioma estudiar comienzan a responder cada vez más a estrategias profesionales concretas y a la búsqueda de oportunidades en distintos espacios del mundo.

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