La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Fotografía publicada por wradio.com.co
Durante la madrugada del 3 de enero, se produjo una operación militar de gran escala de Estados Unidos contra objetivos en la capital de Venezuela, Caracas, un hecho que ha provocado una inmediata crisis internacional, la activación de mecanismos de defensa por parte del Estado venezolano y una oleada de reacciones diplomáticas en América , Europa y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
El presidente estadounidense Donald Trump confirmó públicamente la operación y aseguró que el presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y sacados del país, extremo que, hasta el momento, no ha sido corroborado de forma independiente por organismos internacionales ni por las propias autoridades venezolanas. Trump calificó la operación como “bien planificada” y adelantó que ofrecería más detalles en una comparecencia pública.
Según información coincidente de agencias internacionales como Associated Press, Reuters, Bloomberg y The New York Times, en Caracas se registraron al menos siete explosiones y una intensa actividad aérea durante varias horas. Testigos presenciales informaron de disparos en distintos puntos de la ciudad, cortes eléctricos en sectores del sur de la capital y vuelos constantes de aeronaves militares.
Entre los objetivos atacados, de acuerdo con declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro y filtraciones recogidas por medios estadounidenses, se encontrarían:
- La base militar Fuerte Tiuna
- El aeródromo militar La Carlota
- Un centro de comunicaciones en El Volcán
- El puerto de La Guaira
- Instalaciones militares en Catia La Mar, Higuerote y Barquisimeto
- El entorno del edificio de la Asamblea Nacional
Las infraestructuras petroleras de PDVSA, según Reuters, no habrían resultado dañadas, un dato relevante dada la centralidad del sector energético en la economía venezolana.
Respuesta oficial de Venezuela
El ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil Pinto, calificó los hechos como una agresión militar directa de Estados Unidos contra un Estado soberano, denunciando ataques tanto a instalaciones civiles como militares. En un comunicado oficial, informó que el presidente Maduro había firmado un decreto de estado de emergencia y conmoción exterior, activando el Comando para la Defensa Integral de la Nación en todo el territorio.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, afirmó que helicópteros estadounidenses lanzaron misiles en zonas residenciales, y que el número de víctimas —militares y civiles— está siendo evaluado. La vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asumió temporalmente las funciones constitucionales ante la incertidumbre sobre el paradero del jefe del Estado, conforme a la legislación venezolana.
Caracas subrayó que actuará en legítima defensa, amparándose en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, y que las Fuerzas Armadas se encuentran plenamente desplegadas.
Postura de EEUU
Aunque Trump reivindicó el éxito de la operación, la Casa Blanca y el Pentágono evitaron inicialmente detallar su alcance, limitándose a confirmar que se produjeron explosiones en Caracas. El Comando Sur (SOUTHCOM) rehusó hacer comentarios y derivó las consultas a la presidencia.
La embajada estadounidense instó a sus ciudadanos a no viajar a Venezuela, mientras fuentes militares reconocieron que se trató de una operación nocturna con múltiples objetivos estratégicos.
Reacción internacional
La ofensiva ha generado una respuesta inmediata de potencias globales:
- Rusia expresó su plena solidaridad con el pueblo venezolano, calificó la acción como una agresión armada inaceptable y respaldó la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Moscú subrayó que Venezuela debe decidir su destino sin injerencias externas y que América Latina debe seguir siendo zona de paz.
- China condenó enérgicamente el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos, señalando que se trata de una amenaza directa a la paz y seguridad regional y una violación grave del derecho internacional.
- La Unión Europea, a través de su alta representante Kaja Kallas, pidió moderación y respeto al derecho internacional, reiterando al mismo tiempo su posición crítica sobre la legitimidad política de Maduro.
- Colombia activó protocolos ante una posible llegada masiva de refugiados venezolanos, rechazó la agresión y solicitó formalmente la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU.
A primeras horas del día, las explosiones habían cesado en Caracas, aunque persistía la presencia aérea y el despliegue militar. La ubicación exacta de Nicolás Maduro sigue sin confirmarse públicamente, mientras las autoridades venezolanas mantienen contacto con misiones diplomáticas aliadas y avanzan en la recopilación de información sobre daños y víctimas.
El ataque marca un punto de inflexión en la crisis venezolana, con implicaciones directas para la estabilidad regional, el orden internacional y el sistema multilateral, en un contexto en el que el Consejo de Seguridad de la ONU se perfila como el próximo escenario clave de confrontación diplomática.


