La UE acuerda intentar usar activos rusos congelados para apoyar a Ucrania

El grupo de representantes permanentes de la Unión Europea respalda que la Comisión Europea prepare propuesta sobre activos rusos congelados


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

El 21 de octubre, los representantes permanentes de la Unión Europea acordaron avanzar con una iniciativa para utilizar los activos rusos congelados en la región como respaldo para un préstamo destinado a Ucrania. La decisión se alcanzó de forma informal en Bruselas y estará sujeta a validación por los líderes europeos en la reunión del Consejo Europeo el 23 de octubre.

La propuesta prevé que estos activos, inmovilizados en instituciones financieras de la Unión Europea, sirvan como garantía para otorgar un préstamo que beneficie directamente a Ucrania. La mayoría de los activos están depositados en la plataforma financiera Euroclear en Bélgica. El gobierno belga ha expresado preocupaciones legales sobre posibles reclamaciones de devolución en litigios internacionales relacionados con el uso de esos fondos.

El acuerdo exhorta a la Comisión Europea a diseñar un marco legal específico para utilizar estos recursos, destacando la importancia de la solidaridad entre los Estados miembros y mecanismos que permitan compartir equitativamente los riesgos y responsabilidades dentro del bloque comunitario. Aunque Bélgica no impedirá esta iniciativa, se anticipan negociaciones entre gobiernos nacionales sobre el esquema legal.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aclaró el 10 de septiembre que la Comisión no procederá con la confiscación directa de los activos congelados, sino que utilizará los intereses y saldos de estos activos para estructurar el préstamo destinado a Ucrania, respetando los límites legales internacionales. Se estima que el valor total de los activos rusos congelados en Europa supera los 200 mil millones de euros.

El resultado final dependerá de la aprobación de los jefes de Estado y Gobierno de la Unión Europea y de la capacidad de la Comisión para alcanzar consensos en futuras negociaciones intergubernamentales.

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