Tensión entre EEUU y Rusia por el traspaso de misiles Tomahawk

La posible entrega de misiles Tomahawk a Ucrania aumenta el riesgo de escalada entre Estados Unidos y Rusia.


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

El 15 de octubre, fuentes gubernamentales de Estados Unidos indicaron que la transferencia de misiles Tomahawk producidos por Estados Unidos a Ucrania podría presentar desafíos técnicos y políticos, aumentando las tensiones entre Washington y Moscú. Para operar estos misiles, Ucrania requeriría el lanzador Typhon del Ejército estadounidense, lo que implicaría la presencia directa de personal y tecnología estadounidenses en territorio ucraniano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que podría dialogar con el presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, antes de tomar una decisión definitiva sobre el envío de los misiles Tomahawk. Hasta el 6 de octubre, no se habían anunciado resultados concretos de esta conversación. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, a través de su portavoz Dmitry Peskov, afirmó que cualquier entrega de misiles Tomahawk a Ucrania recibiría una respuesta proporcional del gobierno ruso.

Vladimir Putin declaró que las fuerzas armadas de Ucrania no pueden emplear los misiles Tomahawk de forma autónoma sin apoyo técnico y operativo de tropas estadounidenses calificadas, advirtiendo que esta situación implicaría un nuevo nivel de escalada en las relaciones bilaterales entre Rusia y Estados Unidos. El viceministro del Instituto de los Países de la Comunidad de Estados Independientes, Vladimir Zharikhin, afirmó que el presidente ucraniano Vladimir Zelensky busca durante la reunión prevista para el 17 de octubre la obtención de estos sistemas avanzados para activar una implicación directa de Estados Unidos en el conflicto con Rusia.

Analistas indicaron que la transferencia y uso de misiles Tomahawk requerirían solucionar capacidades logísticas y tecnológicas, ya que las fuerzas armadas de Ucrania no disponen actualmente de lanzadores terrestres o navales compatibles. Además, existe preocupación por las implicaciones internacionales y el posible aumento del riesgo de confrontación directa debido a la presencia de armas de largo alcance de origen estadounidense en la zona de conflicto.

Portavoces diplomáticos y expertos en relaciones internacionales han declarado que la posible provisión de misiles Tomahawk a Ucrania está en estudio por las autoridades políticas y militares de ambas potencias, sin una decisión final, y con múltiples advertencias sobre la escalada del conflicto en caso de concretarse la transferencia.

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