Hungría bloquea el préstamo a Kiev hasta reactivar el flujo de petróleo ruso por Druzhba

Hungría condiciona 90.000 millones de la UE al suministro energético mientras el nuevo gobierno apunta a un giro


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

El primer ministro de Hungría en funciones, Viktor Orbán, ha fijado una posición clara: no habrá apoyo al préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea a Ucrania si antes no se restablece el flujo de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba.

Según declaró el propio Orbán, Unión Europea trasladó a Budapest un mensaje procedente de Ucrania en el que Kiev estaría dispuesto a reanudar el tránsito de crudo a partir del 20 de abril, pero condicionado a que Hungría levante su veto al paquete financiero.

La respuesta húngara ha sido directa y sin matices: “si no hay petróleo, no hay dinero”. Orbán ha reiterado que el orden de los acontecimientos es innegociable: primero debe restablecerse el suministro energético y solo después Budapest permitirá avanzar el crédito.

El conflicto gira en torno al oleoducto Druzhba, una de las principales arterias energéticas que conecta Rusia con Europa Central. La interrupción del flujo ha tenido consecuencias estratégicas para países como Hungría, altamente dependientes de este canal para su abastecimiento.

Este pulso no es nuevo. En diciembre de 2025, durante una cumbre europea, Hungría ya dejó claro que no participaría en el préstamo, aunque tampoco lo bloqueó. Sin embargo, la situación cambió cuando Kiev interrumpió el tránsito de petróleo ruso, lo que llevó a Budapest a endurecer su postura y a frenar los trámites finales del paquete financiero.

En ese contexto, la posición de Hungría ha contado con cierta sintonía regional. Tanto República Checa como Eslovaquia han mantenido posturas similares, mostrando reservas respecto a implicarse directamente en la financiación.

Sin embargo, el escenario político interno húngaro introduce un elemento de cambio. Tras las elecciones del 12 de abril, el partido de Orbán, Fidesz, pierde el control del Gobierno. Su relevo será el eurodiputado Péter Magyar, líder del partido Tisza, que asumirá el cargo a comienzos de mayo.

Magyar ya ha adelantado una posición distinta: no bloqueará el préstamo europeo, aunque Hungría tampoco participará directamente en su financiación. Este matiz abre la puerta a que el paquete de 90.000 millones avance dentro de la UE, reduciendo el peso del veto húngaro en la fase final.

El pulso actual refleja un cruce de intereses claro: por un lado, la seguridad energética de Europa Central, y por otro, el apoyo financiero a Ucrania en un contexto de alta tensión geopolítica. En este equilibrio, el petróleo se convierte en una herramienta de presión directa sobre las decisiones políticas.

A corto plazo, la clave está en si Kiev reactiva efectivamente el flujo por Druzhba. Si lo hace, Budapest podría levantar el bloqueo en cuestión de días. Si no, el enfrentamiento seguirá condicionando tanto la política energética como la financiera dentro de la Unión Europea.

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