Crisis interna en Washington

Dimite el jefe del contraterrorismo estadounidense por rechazar la guerra contra Irán impulsada por Trump. El director del NCTC, Joe Kent, ha presentado su dimisión


Jaime Goig Jaime Goig

(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.

El director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos (NCTC), Joe Kent, ha presentado su dimisión en plena escalada militar contra Irán, en un movimiento que refleja tensiones internas dentro del aparato de seguridad estadounidense.

Según una declaración difundida por el propio Kent, el responsable de la principal estructura de coordinación antiterrorista de Estados Unidos ha decidido abandonar el cargo por desacuerdo con la intervención militar en Irán, cuestionando tanto su justificación como su origen político.

Después de largas reflexiones he tomado la decisión de dimitir del cargo de director del NCTC a partir de hoy. No puedo, con la conciencia tranquila, apoyar la guerra en Irán. Irán no representaba una amenaza inmediata para nuestro país”, afirmó Kent, añadiendo que, a su juicio, el conflicto se habría iniciado “bajo la presión de Israel y de su influyente lobby en Estados Unidos”.

La dimisión se produce en un momento especialmente delicado para la administración del presidente Donald Trump, que afronta crecientes críticas tanto a nivel interno como internacional por la gestión del conflicto en Oriente Medio.

El abandono de Kent, una figura con trayectoria operativa en combate y en inteligencia, introduce un elemento adicional de incertidumbre sobre la cohesión del aparato de seguridad nacional estadounidense. Su salida sugiere la existencia de divisiones estratégicas dentro de los propios servicios de inteligencia y defensa, especialmente en torno a la evaluación de la amenaza iraní.

Perfil militar y trayectoria en inteligencia

Joe Kent cuenta con una trayectoria relevante dentro de las fuerzas especiales estadounidenses. Sirvió en el 75.º Regimiento de Rangers y posteriormente en el 5.º Grupo de Fuerzas Especiales (Boinas Verdes), participando en 11 misiones de combate, principalmente en Irak.

En 2018 se incorporó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), consolidando su perfil dentro del ámbito de operaciones especiales e inteligencia. Su carrera estuvo marcada por un episodio personal clave: en 2019, su esposa, Shannon Kent, también agente de inteligencia, murió en un atentado suicida en Manbij (Siria).

Tras ese episodio, Kent dio el salto a la política, posicionándose como partidario de Donald Trump y alineándose con sectores del Partido Republicano críticos con intervenciones militares prolongadas.

Nombramiento y ruptura política

En febrero de 2025, tras su victoria electoral, Trump propuso a Kent como director del NCTC, organismo dependiente de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, encargado de coordinar la lucha antiterrorista a nivel federal.

Su dimisión, apenas un año después de asumir el cargo, supone una ruptura significativa con la línea de la administración, especialmente relevante por tratarse de un perfil inicialmente cercano al propio presidente.

Implicaciones estratégicas

La salida de Kent se produce en paralelo a un contexto de creciente presión militar y diplomática en el Golfo Pérsico, con tensiones en el estrecho de Ormuz, ataques a infraestructuras energéticas y dificultades de Washington para consolidar una coalición internacional estable.

Analistas consultados por medios como TASS, Sputnik y The Washington Post coinciden en que la guerra contra Irán está generando costes políticos, militares y energéticos crecientes, así como divergencias entre aliados occidentales y dentro de las propias instituciones estadounidenses.

En este escenario, la dimisión de un alto cargo como Kent refuerza la percepción de que la estrategia de Estados Unidos en la región no cuenta con un consenso interno sólido, y abre interrogantes sobre la evolución del conflicto y la capacidad de Washington para sostenerlo a medio plazo.

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