Belén Casas
(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido que la OTAN podría enfrentar un “futuro muy malo” si sus aliados no ayudan a Washington en la crisis con Irán. La declaración, recogida por el Financial Times, llega en un momento de creciente tensión en Oriente Medio y mientras el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz permanece paralizado.
Sin embargo, a pesar de las presiones de la Casa Blanca, los aliados occidentales han reaccionado con cautela e incluso con rechazo abierto a la propuesta de enviar fuerzas navales para reabrir la ruta petrolera.
Rechazo dentro de la OTAN y la UE
El Gobierno de Alemania fue uno de los primeros en marcar distancia. El portavoz del Ejecutivo, Stefan Kornelius, afirmó que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán “no tiene nada que ver con la OTAN”.
Según Berlín, la Alianza Atlántica es una organización defensiva destinada a proteger el territorio de sus miembros y no existe mandato para desplegar fuerzas en el actual conflicto.
La respuesta alemana refleja el tono general entre los socios europeos. Durante una reunión en Bruselas, los ministros de Exteriores de los 27 países de la Unión Europea debatieron la posibilidad de ampliar la misión naval Operación Aspides para contribuir a la seguridad en Ormuz.
Sin embargo, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, reconoció que no existe disposición para modificar el mandato actual de la misión.
Países que se distancian
La propuesta de Washington de formar una coalición naval internacional ha recibido múltiples negativas.
Entre los países que han descartado participar se encuentran:
- Japón
- Australia
- Alemania
- Italia
- Canadá
- Francia
- Grecia
- India
Además, países europeos como España, Polonia y Suecia también se han mostrado reacios a implicarse militarmente en la zona.
Desde Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer afirmó que se trabaja con aliados en un “plan colectivo viable”, aunque aclaró que no sería una misión de la OTAN.
Presión desde Washington
Trump lanzó la idea de crear una coalición internacional para garantizar la seguridad del tráfico marítimo en Ormuz, incluso mencionando la posibilidad de que participen países fuera del bloque occidental.
El mandatario criticó la falta de entusiasmo de algunos socios históricos.
“Llevamos 40 años protegiéndolos y no quieren involucrarse”, declaró.
Aun así, el presidente estadounidense insistió en que espera que Francia y Reino Unido terminen sumándose a una operación internacional para garantizar la navegación.
Una ruta estratégica para la energía mundial
El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos más críticos del comercio global: por él circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se transporta en el mundo.
Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, Teherán ha respondido con operaciones militares que han afectado instalaciones en países del Golfo y han paralizado el tránsito marítimo.
La interrupción del paso ha provocado fuertes subidas en los precios del petróleo y ha aumentado la preocupación sobre una posible crisis energética global.
Un liderazgo cuestionado
El episodio deja una imagen incómoda para Washington: pese a las amenazas y advertencias de Trump, sus principales aliados no están dispuestos a participar en la operación naval.
Mientras Estados Unidos insiste en liderar una coalición para abrir Ormuz, muchos de sus socios tradicionales prefieren apostar por la diplomacia o mantener distancia militar del conflicto.
La crisis revela una realidad geopolítica cada vez más evidente: incluso dentro de la OTAN, el apoyo automático a las iniciativas de Washington ya no está garantizado.
La situación deja una pregunta incómoda sobre la mesa:
Si los aliados rechazan participar… ¿estamos ante una crisis puntual o ante un cambio en el equilibrio del poder global?


