Juan Lacomba
(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.
En las últimas dos semanas, el Frente Polisario ha intensificado su presión diplomática en la ONU y en varios países africanos y latinoamericanos, buscando que se retome el proceso de autodeterminación del Sahara Occidental. La campaña coincide con nuevos enfrentamientos con las fuerzas marroquíes en la zona de Guerguerat, lo que ha elevado la tensión en la región. La comunidad internacional sigue sin ofrecer soluciones concretas, mientras Marruecos mantiene su postura de soberanía sobre el territorio.
El 10 de marzo de 2026, el Frente Polisario presentó una nueva resolución ante la Asamblea General de la ONU, instando a la reactivación del referéndum de autodeterminación, que fue acordado en 1991 pero nunca se ha realizado. En paralelo, el 12 de marzo, se registraron nuevos enfrentamientos en Guerguerat, una zona fronteriza de alta tensión, donde las fuerzas del Polisario acusaron a Marruecos de violar el alto el fuego establecido en 1991.
El gobierno marroquí, por su parte, ha rechazado cualquier propuesta que implique un referéndum y ha continuado con la construcción de infraestructuras en el Sahara Occidental, lo que ha sido criticad por el Frente Polisario como una violación de los acuerdos internacionales. A nivel diplomático, Marruecos ha logrado el respaldo de varios países europeos, mientras que el Frente Polisario ha recibido apoyo en sus demandas de autodeterminación de países como Argelia y Sudáfrica.
El conflicto del Sahara Occidental tiene su origen en la descolonización española de 1975, cuando el territorio fue ocupado por Marruecos y Mauritania. Desde entonces, el Frente Polisario ha luchado por la independencia del Sahara Occidental y la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que ha sido reconocida por varios países, aunque no por Marruecos ni por la mayoría de las potencias occidentales.
A pesar de los esfuerzos de la ONU por mediar, el referéndum prometido para decidir el futuro del Sahara Occidental nunca se ha llevado a cabo. El estancamiento del proceso de paz se ha visto reflejado en la inacción de los últimos años, mientras que las tensiones en la región continúan.
El Sahara Occidental sigue siendo un punto clave de tensión en las relaciones diplomáticas entre Marruecos y varios actores internacionales. El apoyo de Argelia al Frente Polisario ha exacerbado las relaciones con Marruecos, mientras que las potencias occidentales, como España y Francia, siguen divididas sobre cómo abordar el conflicto. A nivel económico, las riquezas naturales del Sahara Occidental, especialmente los fosfatos y recursos pesqueros, son un factor que añade complejidad a las negociaciones.
En las últimas semanas, la cobertura internacional ha tendido a centrarse en las declaraciones de la ONU, que siguen sin ser concluyentes, y en los enfrentamientos en Guerguerat, pero rara vez se incluye la perspectiva saharaui, que insiste en la necesidad de un referéndum de autodeterminación. Las fuentes no occidentales, como la agencia de noticias Prensa Latina y TASS, han subrayado la violación de los derechos humanos y las dificultades de los refugiados saharauis, que siguen viviendo en campamentos en Argelia.
El conflicto del Sahara Occidental parece lejos de resolverse, con una clara división en la comunidad internacional sobre cómo abordar la cuestión. A pesar de los esfuerzos diplomáticos del Frente Polisario, no hay señales claras de que la ONU vaya a retomar el proceso de autodeterminación en el corto plazo. Mientras tanto, la situación en el terreno sigue siendo tensa, con nuevas confrontaciones que podrían complicar aún más las negociaciones.


