La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El ejército de los Estados Unidos informó que desembolsó aproximadamente 779 millones de dólares durante las primeras veinticuatro horas de una operación militar contra la República Islámica de Irán. Este gasto equivale a cerca del 0,1% del presupuesto militar estadounidense para el ejercicio fiscal de 2026.
La mayor parte del gasto inicial se destinó al lanzamiento de misiles Tomahawk, con un coste aproximado de 340,4 millones de dólares. Las operaciones con aviones de combate supusieron un gasto estimado en 271,3 millones de dólares. Otras partidas considerables incluyen el uso de sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes HIMARS, actividades de inteligencia y apoyo logístico, con un coste conjunto de 122,2 millones de dólares. Los ataques realizados por bombarderos estratégicos B-2 supusieron un gasto aproximado de 30,2 millones de dólares.
La operación conjunta entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos y del Estado de Israel tuvo lugar el 28 de febrero de 2026, atacando diversas ciudades principales de Irán, incluida la capital Teherán. El gobierno de Estados Unidos fundamentó la intervención alegando amenazas de misiles y armas nucleares procedentes de Irán. Posteriormente, responsables estadounidenses hicieron llamados públicos a la población iraní para que se opusiera al gobierno vigente.
Como resultado de los ataques, el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, y otros dirigentes destacados fallecieron. En respuesta, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán anunció y llevó a cabo una operación de represalia, incluyendo ataques contra objetivos en el Estado de Israel. Además, varias bases militares de Estados Unidos en países de la península arábiga y el Golfo, como Bahréin, Jordania, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, resultaron alcanzadas por dichos ataques.


