La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El Gobierno de Colombia ultima la preparación del balance de la lucha contra el narcotráfico que el presidente Gustavo Petro presentará el próximo 3 de febrero en Washington, durante la reunión bilateral con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El encuentro se celebrará en un contexto marcado por la cooperación en materia de seguridad y por los debates recientes sobre la política antidrogas en la región.
Según datos oficiales, el Ejecutivo colombiano sustentará su exposición en los resultados operativos de las Fuerzas Militares entre el 7 de agosto de 2022 y el 25 de enero de 2026. En ese periodo, las autoridades reportan la incautación de más de 2 millones de kilogramos de cocaína, junto con 728.000 kilogramos de marihuana y 818 kilogramos de heroína. A estas cifras se suman más de 2 millones de kilogramos de hoja de coca y cerca de 97.000 kilogramos de pasta base decomisados en distintas regiones del país.
El balance incluye además la destrucción de 581 laboratorios de producción de cocaína y 9.957 instalaciones destinadas al procesamiento de pasta base, localizadas en zonas con presencia de economías ilegales. Las operaciones también afectaron a más de 41 millones de matas de coca y 208.000 matas de amapola, así como a 4.880 semilleros, de acuerdo con los reportes militares.
Las autoridades colombianas subrayan igualmente la incautación de insumos utilizados en la elaboración de drogas ilícitas, entre ellos más de 5 millones de kilogramos de sustancias sólidas, 2,4 millones de unidades de insumos líquidos y casi 3 millones de galones de combustible, considerados elementos clave para la logística del narcotráfico.
El intercambio con Washington se producirá en un contexto de controversia por las cifras de producción potencial de cocaína divulgadas por el sistema Simci de Naciones Unidas, que situaron en 2.664 toneladas el volumen estimado entre 2022 y 2023, con un incremento del 53 %. Estas estimaciones y sus metodologías han generado discrepancias con el Ejecutivo colombiano y podrían formar parte de las conversaciones bilaterales.
En paralelo, los datos oficiales indican que, en el marco de la política de seguridad y de los procesos de negociación con grupos armados, las estructuras ilegales han aumentado su presencia, con estimaciones que sitúan en unas 25.000 personas el conjunto de combatientes y redes de apoyo.
Como complemento al balance general, el Gobierno también prevé presentar cifras correspondientes a enero de 2026, que muestran variaciones respecto al mismo periodo del año anterior. En ese lapso, se registró un aumento en la localización de laboratorios de cocaína, una reducción en la destrucción de laboratorios de pasta base y descensos en algunas incautaciones, mientras que otras, como la marihuana, reflejaron incrementos.
El Ejecutivo colombiano considera que este conjunto de datos permitirá contextualizar su estrategia antidrogas ante la administración estadounidense y encuadrar la cooperación bilateral en materia de seguridad regional de cara a los próximos meses.


