Juan Lacomba
(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.
Agentes del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) de Panamá detuvieron este martes a dos ciudadanos costarricenses que transportaban un cargamento de 4.296 latas de cerveza, víveres y artículos de limpieza en Barú de Paso Canoa, provincia de Chiriquí. La mercancía se encontraba en un microbús con placas costarricenses.
La operación fue realizada por el Grupo de Reacción Inmediata Motorizada (GRIM) durante patrullajes rutinarios. Según Senafront, el vehículo fue detectado junto a un camión con matrícula panameña, mientras realizaban trasiego de mercancía.
“El monto del decomiso es por 9.000 dólares aproximadamente. Por este caso serán puestos a las órdenes de la autoridad de fiscalización aduanera tres ciudadanos panameños y dos costarricenses”, explicó el subcomisionado José Camargo, de Senafront.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica indicó que grupos dedicados al tráfico de estupefacientes suelen movilizar mercancía de contrabando por las mismas rutas que utilizan para drogas. “Hemos pasado la información a la Policía de Control Fiscal para que ponga atención en determinadas rutas”, dijo Michael Soto, director interino del OIJ.
Investigaciones también han documentado que estructuras delictivas obligan a comerciantes a vender licor y cigarrillos de contrabando, incluso cuando los negocios no pertenecen a los cabecillas de estas organizaciones. Soto señaló que la presión puede incluir amenazas de muerte, llevando a algunos comerciantes a abandonar sus locales.
El decomiso forma parte de los operativos permanentes para controlar el tráfico ilegal en Paso Canoas, punto estratégico por donde ingresa gran parte del contrabando a Costa Rica. Este comercio representa alrededor del 40% del mercado nacional de cigarrillos ilegales, según un reporte de La Nación. Los productos provienen principalmente de China, India y Paraguay, con precios cerca del 75% del valor de los productos legales, contribuyendo al financiamiento de organizaciones criminales.
Los impactos fiscales son significativos. Solo considerando decomisos, Hacienda dejó de percibir 1.432 millones de colones en tres años, con más de 60 millones de unidades de cigarrillos confiscadas entre 2023 y 2025. Los decomisos de licor también son frecuentes; recientemente se incautaron 6.000 unidades en Talamanca de Limón.


