México observa con preocupación la crisis venezolana

Petro, en viaje oficial a México, alerta de una oleada de refugiados venezolanos


Jaime Goig Jaime Goig

(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.

La escalada militar en territorio de soberanía venezolana, tras los ataques lanzados por Estados Unidos, comienza a tener efectos inmediatos en la región. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó que su país se prepara para una posible llegada masiva de refugiados venezolanos, al tiempo que reclamó una respuesta institucional del sistema internacional para determinar la legalidad de la agresión.

En declaraciones difundidas desde Ciudad de México, Petro anunció el despliegue de fuerzas de seguridad y de dispositivos humanitarios en la frontera colombo-venezolana, ante un escenario que podría reproducir —con mayor intensidad— las crisis migratorias ya vividas en años anteriores. Según el mandatario colombiano, el Estado debe anticiparse para garantizar atención sanitaria, protección civil y asistencia humanitaria a quienes crucen la frontera huyendo del conflicto.

“El Gobierno de Colombia rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina”, afirmó Petro, subrayando que Bogotá considera prioritario activar los mecanismos multilaterales. En ese sentido, sostuvo que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe pronunciarse de manera urgente para evaluar la legalidad de las acciones militares emprendidas contra Venezuela y sus consecuencias para la estabilidad regional.

México, desde donde se emitieron estas declaraciones, sigue el desarrollo de los acontecimientos con especial atención. El país ha mantenido históricamente una posición de defensa del principio de no intervención y solución pacífica de las controversias, postura que cobra relevancia ante el riesgo de una expansión del conflicto y de nuevas olas migratorias en el continente. Fuentes diplomáticas consultadas señalan que la situación venezolana figura ya entre los principales temas de preocupación en los intercambios regionales celebrados en la capital mexicana.

La crisis también reabre el debate sobre el impacto humanitario de las operaciones militares y la responsabilidad de los Estados de acogida. Colombia, que alberga a millones de ciudadanos venezolanos desde hace más de una década, afronta ahora un escenario aún más complejo, mientras otros países de la región, incluido México, observan con inquietud la posibilidad de un desbordamiento migratorio de alcance continental.

En este contexto, Petro insistió en que la única vía legítima es el respeto al derecho internacional, advirtiendo que la normalización del uso de la fuerza contra Estados soberanos podría sentar un precedente grave para toda América. La evolución de los acontecimientos y una eventual convocatoria del Consejo de Seguridad marcarán los próximos pasos diplomáticos en una crisis que ya trasciende las fronteras venezolanas.

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