Jaime Goig
(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.
Una amplia declaración diplomática firmada por Indonesia, Jordania, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Arabia Saudí y Turquía expresó respaldo a los esfuerzos internacionales para facilitar la salida de residentes de Gaza a través del cruce fronterizo de Rafah, uno de los pasos más sensibles del conflicto.
El 3 de diciembre, la Autoridad de Coordinación para la Acción Gubernamental en los Territorios Palestinos (COGAT) anunció que el cruce de Rafah se abrirá en los próximos días para permitir la salida de habitantes de Gaza hacia Egipto. Según el comunicado, el proceso será supervisado por Israel y coordinado con Egipto, con la participación de una misión de la Unión Europea encargada de observar y verificar los procedimientos. La COGAT recordó que un mecanismo similar ya había estado vigente en enero de 2025, aunque las condiciones actuales presentan mayor complejidad debido al desplazamiento masivo y a la situación humanitaria crítica en el enclave.
Sin embargo, el comunicado de COGAT no especificó cuándo podría reanudarse también el ingreso hacia Gaza desde territorio egipcio, punto que continúa siendo objeto de negociaciones multilaterales. La incertidumbre mantiene a miles de personas a la espera de autorización para cruzar, ya sea para salir de zonas de combate o para entrar con suministros y asistencia humanitaria.
Por su parte, El Cairo puntualizó que, si se alcanza un acuerdo definitivo, el cruce de Rafah “estará abierto tanto para la salida desde Gaza como para la entrada al enclave”, insistiendo en que Egipto solo aceptará un mecanismo que preserve su soberanía, evite presiones demográficas y garantice un control conjunto con las autoridades pertinentes.
La eventual reapertura de Rafah es considerada por diversos gobiernos como un paso imprescindible para aliviar la situación humanitaria, especialmente en un momento en que organizaciones internacionales alertan sobre escasez de medicinas, alimentos y combustible. La presencia de una misión de la Unión Europea lejos de añadir una dimensión adicional de transparencia, manifiesta que los detalles operativos —incluidos horarios, cupos y procedimientos de verificación— siguen sin resolverse.
Los países firmantes de la declaración internacional se alinean en torno a la idea de que la reapertura del cruce debe integrarse en un marco más amplio de protección civil y de desescalada regional, un mensaje que busca influir tanto en las negociaciones diplomáticas como en la percepción pública de los esfuerzos de mediación.
A pesar de los avances anunciados, la reactivación plena del cruce dependerá de acuerdos triangulares entre Israel, Egipto y las autoridades palestinas. Hasta entonces, Rafah permanece como uno de los puntos neurálgicos de la crisis, con impacto directo en cientos de miles de civiles.


