Juan Lacomba
(España) Editor de la Iberofonía, es licenciado en Derecho y en Relaciones Laborales. Sindicalista y delegado electo desde 2012, actualmente vicepresidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento de Sagunto, Valencia. Es además formador y técnico superior en Salvamento y Socorrismo.
Aporta un profundo conocimiento del ámbito laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en la administración pública.
El Salvador da un paso histórico en la industria del tabaco premium con el lanzamiento de La Sigua, la primera marca de puros totalmente elaborada en el país, desde el cultivo del tabaco hasta el empaque final. Fundada por Bryan Vides y Mark Harrison, la empresa apuesta por un producto artesanal que refleja identidad, tradición y orgullo nacional.
Inspirada en la historia familiar de Bryan y en la riqueza de las tierras volcánicas salvadoreñas, La Sigua se plantea competir con referentes mundiales como Cuba y Nicaragua, ofreciendo un puro con carácter propio y una estética profundamente cultural.
Un legado familiar convertido en marca país
“Mi abuelo compraba tabaco aquí en El Salvador. Yo nunca lo conocí, pero siempre quise honrar su legado”, comenta Vides, quien asegura que desde joven sentía el vacío de que el país no contara con un puro nacional.
La visión tomó forma cuando conoció a Mark Harrison, un estadounidense que se enamoró del proyecto y de la identidad salvadoreña.
“Queríamos algo auténtico, totalmente salvadoreño. Cada detalle cuenta una historia”, afirma Harrison.
Un camino lleno de desafíos
Crear una marca de puros en un país sin tradición tabacalera no fue sencillo.
“No creían que El Salvador pudiera tener un puro”, recuerda Bryan. Además de romper prejuicios, enfrentaron barreras logísticas y normativas, especialmente con el empaquetado obligatorio con advertencias sanitarias.
Sin embargo, lograron diseñar una presentación elegante, funcional y culturalmente representativa.
Identidad visual basada en la cultura salvadoreña
El diseño de la caja y de la banda fue creado por una joven universitaria salvadoreña.
Incluye volcanes, machetes, cafetales y figuras campesinas, así como referencias a La Siguanaba, la leyenda que inspira el nombre de la marca.
“Queremos que, en cualquier vitrina del mundo, el puro salvadoreño destaque”, afirma Bryan.
Calidad artesanal y proyección internacional
El tabaco es cultivado en suelo volcánico, procesado, enrollado y empacado en el país, garantizando trazabilidad total.
La Sigua ha sido sometida a pruebas a ciegas obteniendo calificaciones altas frente a puros de renombre internacional.
El primer lote —3.000 unidades— está destinado al mercado de Estados Unidos, y ya hay pedidos para 10.000 unidades adicionales.
En 2026 esperan expandirse a más mercados sin sacrificar su producción artesanal.
Un producto que ya genera orgullo nacional
Incluso personas que no fuman se han interesado por adquirir el producto solo por su valor cultural.
“El sueño es que un día, en una reunión de negocios o una celebración, alguien sostenga un puro salvadoreño y se sienta orgulloso”, concluye Bryan.


