El Rif combina tensiones y retos fronterizos

La región mantiene conflictos internos y presión geoestratégica

La región del Rif

Jaime Goig Jaime Goig

(España) Presidente del Ateneo Iberófono Juan Latino, político, comunicador y escritor con amplia experiencia en medios (Onda Cero, El País…). Ha sido director de comunicación en varias empresas españolas y ha desarrollado proyectos en sectores donde compiten marcas como Apple o Google. Su trayectoria combina información, narrativa y producción audiovisual. Actualmente estudia diversas disciplinas en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es editor en La Iberofonía.

El territorio del Rif continúa siendo un punto sensible tanto para la política interna del Marruecos como para la seguridad en el Mediterráneo Occidental. A lo largo del siglo XX y XXI, la zona ha registrado episodios recurrentes de tensión entre parte de la población local y el Estado, ligados a desigualdades socioeconómicas, gestión territorial y reivindicaciones del Movimiento Amazige del Rif.

Tras la independencia marroquí, el Rif vivió protestas destacadas en 1958-59 y en 1984, motivadas por la falta de inversión pública, el desempleo y la percepción de abandono institucional. Estas revueltas siguen siendo citadas en análisis actuales para explicar la compleja relación entre la región y la administración central. El descontento reapareció en 2016 y 2017 mediante el Hirak, un ciclo de movilizaciones centrado en demandas de empleo, infraestructuras y servicios sanitarios. Las manifestaciones, especialmente intensas en Alhucemas, derivaron en actuaciones policiales desproporcionadas, detenciones y procesos judiciales que continúan generando debate.

A esta dimensión interna se suma un contexto geopolítico relevante: la posición del Rif frente al Mediterráneo y su cercanía al Estrecho de Gibraltar convierten la zona en un punto estratégico para Marruecos y para varios países europeos. Su costa es considerada un área prioritaria en la vigilancia marítima y en la lucha contra el tráfico ilegal de personas y mercancías.

Además, en la última década, Marruecos ha reforzado la presencia policial y militar en ciudades costeras como Nador y Alhucemas. El desarrollo del puerto de Tánger Med y la expansión de zonas logísticas no han modificado el peso económico del norte del país, pese a la supuesta integración en corredores comerciales internacionales. La situación económica del Rif ocupado no ha experimentado cambios relevantes en los últimos años, con la excepción de la ciudad de Tánger y sus áreas metropolitanas, donde la actividad comercial y logística mantiene dinámicas diferenciadas. En el resto del territorio continúa vigente la clasificación oficial como «zona militarizada», establecida por decreto y aplicada a nivel administrativo.

En este contexto, diversas áreas del Rif mantienen indicadores estructurales de infra­desarrollo, especialmente en materia de movilidad, infraestructuras y oportunidades laborales. Desde 2020, el acceso de residentes rifeños a Ceuta y Melilla requiere visado Schengen, una condición que contrasta con el régimen previo, cuando era posible el paso utilizando únicamente pasaporte marroquí. La modificación del marco fronterizo ha limitado notablemente la circulación cotidiana entre ambas orillas.

Desde 2023, parte del debate público en torno al Rif ha pasado de centrarse en reivindicaciones de carácter social a propuestas de naturaleza explícitamente política. Diversos colectivos rifeños sostienen que la situación del territorio debe abordarse como un asunto ligado a competencias institucionales y a la definición de un modelo de autogobierno. Estas organizaciones afirman que el estancamiento en materia de desarrollo y bienestar responde a factores estructurales y a la ausencia de mecanismos estables de representación propios.

En sus comunicados, los rifeños argumentan que cualquier avance significativo para la población requiere revisar el marco administrativo vigente y las relaciones entre el territorio y las autoridades centrales. Asimismo, denuncian que la región mantiene una dependencia elevada respecto a decisiones estratégicas adoptadas fuera del ámbito local, lo que limita la capacidad de planificación económica y social del Rif.

El discurso de estas formaciones incluye críticas a la alineación diplomática y de seguridad del Estado marroquí con diversos actores internacionales. Dicha alineación condiciona las políticas aplicadas en el norte del país y restringe el margen de actuación regional.

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