Jaime
El Gobierno de Rodrigo Paz confirmó que Bolivia volverá a recibir cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico, incluyendo el retorno de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), expulsada del país en 2008. El anuncio fue realizado por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, quien subrayó que el nuevo Ejecutivo busca reconstruir la institucionalidad y reforzar la seguridad frente a los delitos transnacionales.
“Contaremos con la colaboración de varias agencias y países que nos ayuden en la lucha contra delitos transnacionales y graves, entre ellos, obviamente, la DEA”, declaró Oviedo tras la posesión de sus viceministros. Entre ellos figura Ernesto Justiniano, que vuelve a ocupar la cartera de Defensa Social y Sustancias Controladas, un cargo que ya desempeñó entre 2002 y 2003.
La agencia estadounidense fue expulsada durante el mandato de Evo Morales, bajo acusaciones de conspiración y sedición. Su salida definitiva en 2009 marcó una ruptura diplomática con Washington y el inicio de un periodo de cooperación limitada en materia de seguridad.
Justiniano adelantó que se reanudarán los contactos formales con la DEA “para coordinar esfuerzos en la lucha contra los narcóticos”. Indicó que podría viajar “a un país limítrofe” este fin de semana para abordar mecanismos de coordinación operativa.
Oviedo, reconocido oficialmente por la Policía Boliviana, señaló que su gestión representará “un cambio de rumbo” respecto a los años anteriores. “Se ha utilizado a la Policía con fines políticos e ideologías ajenas al ser boliviano. Vamos a respetar la institucionalidad y la meritocracia”, afirmó. Según el ministro, el país atraviesa una etapa de reconstrucción institucional después de “dos décadas de populismo autoritario” y un aumento sostenido del crimen organizado.
El titular de Gobierno denunció además la falta de recursos administrativos en su despacho: “No hay una computadora en mi escritorio, no tengo datos, no podía comunicarme ni con la secretaria”, señaló, aludiendo a la ausencia de transición entre gestiones.
Por su parte, Justiniano recalcó que la nueva estrategia antidroga será “realista, transparente y sin ideologías”. Subrayó que el productor legal de hoja de coca será un aliado del Estado, mientras que “el enemigo es el narcotráfico, no el campesino que vive de su producción tradicional”.
El nuevo plan incluye cooperación técnica, intercambio de información y capacitación conjunta con agencias extranjeras, además de un diagnóstico actualizado sobre la producción de drogas en el país. “Requerimos datos estadísticos confiables para definir planes y resultados. La lucha antidroga no puede basarse en percepciones”, añadió el viceministro.
El retorno de la DEA se produce en un contexto de incremento de la violencia y expansión del crimen organizado en varias regiones bolivianas, con más casos de sicariato y tráfico de drogas. Desde el nuevo Gobierno se afirma que el objetivo es “reconstruir la confianza internacional” y recuperar capacidades técnicas perdidas tras la expulsión de la agencia estadounidense.
“No tenemos por qué aislarnos ni estigmatizar la cooperación. La lucha contra el narcotráfico es global y exige alianzas serias”, concluyó Oviedo.
En una conferencia regional, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, expresó la disposición de Washington a fortalecer la cooperación bilateral en materia de seguridad y control de drogas.
Fuentes: El Deber ; La Razón de Bolivia


