Trump pacta con Putin que Rusia suministre diésel a Estados Unidos

El acuerdo levanta sanciones a Moscú para frenar los precios del combustible y estalla como una traición para Zelenski, que lo tacha de ‘regalo’ a Putin


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

Donald Trump anunció un acuerdo con Vladimir Putin para que Rusia suministre diésel al mercado estadounidense y global, tras una llamada telefónica entre ambos presidentes de hora y media de duración. El propio Trump detalló la operación en Truth Social: Rusia entregará de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel, otras 500.000 en noviembre, un millón inmediatamente después y tres millones adicionales ‘en un corto periodo de tiempo’.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), emitió de forma inmediata una licencia general temporal que exime de sanciones, hasta abril de 2027, los envíos de diésel ruso ya cargados en buques a fecha del 9 de octubre. El Kremlin confirmó que Putin ofreció a Trump ‘suministrar petróleo y productos petrolíferos’ a Estados Unidos y a los mercados mundiales, y su enviado económico, Kirill Dmitriev, celebró en X la cooperación energética entre ambos países.

El anuncio llega en plena negociación para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania: diplomáticos ucranianos y europeos se reunían ese mismo día en Miami con los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski calificó el pacto de ‘regalo’ a Putin y de ‘decisión débil’, y advirtió de que Rusia lo pagará ‘con más terror y perfidia’. Según Zelenski, Ucrania había ofrecido a Washington ‘pasos de desescalada simétricos’: no atacar refinerías rusas si Rusia no destruía la infraestructura energética ucraniana.

Según relató un funcionario estadounidense a Axios, Trump decidió cerrar el trato con Putin después de que Zelenski ignorara media docena de peticiones de Washington para detener los ataques a refinerías petroleras rusas. Un funcionario ucraniano añadió que, durante las conversaciones en Miami, Witkoff y Kushner llegaron a advertir de que Trump podría cortar a Kiev el acceso a inteligencia estadounidense si seguía desoyendo sus demandas. Putin, por su parte, se negó a comprometerse a reanudar las negociaciones de paz, según el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, que citó los ataques ucranianos a Moscú durante las elecciones parlamentarias rusas como obstáculo.

El giro resulta llamativo porque llega apenas semanas después de que Trump firmara una ley de sanciones integral contra Rusia, aprobada por el Congreso de Estados Unidos, que le faculta a imponer aranceles de hasta el 100% a los principales importadores de petróleo o gas ruso. Legisladores de ambos partidos, como el demócrata Richard Blumenthal y el republicano Michael McCaul, han criticado que el acuerdo contradice el espíritu de esa misma norma.

El trasfondo es una crisis de precios: los ataques ucranianos han dejado fuera de servicio más de la mitad de la capacidad de refinación rusa, lo que llevó a Moscú a prohibir sus exportaciones de diésel desde julio y provocó una caída de en torno al 30% en su producción, según la Agencia Internacional de la Energía. El viceprimer ministro ruso Alexander Nóvak ya había adelantado que Rusia levantaría esas restricciones antes de lo previsto. Estados Unidos no importaba petróleo ni gas rusos desde 2022, cuando la Administración Biden los prohibió tras la invasión de Ucrania.

Analistas como Clayton Seigle, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), y Michael Lynch, de la Energy Policy Research Foundation, dudan de que el acuerdo abarate realmente el diésel para el consumidor estadounidense, y lo describen más bien como un balón de oxígeno para las finanzas rusas. La Casa Blanca, por ahora, no ha explicado quién pagará el combustible ni cuándo empezará a llegar.

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