La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Rusia podría realizar sus primeros envíos de diésel a Estados Unidos en un plazo de al menos dos o tres semanas, según anunció el viceprimer ministro ruso Alexander Novak ante periodistas, al margen del foro Russian Energy Week que se celebra en Moscú del 14 al 16 de octubre.
«Para realizar los envíos es necesario concluir un contrato, cargar el combustible, fletar un buque y enviarlo al consumidor, lo que lleva de dos a tres semanas. Por lo tanto, probablemente sea necesario concluir un acuerdo lo antes posible», declaró Novak, según recoge la agencia estatal rusa TASS.
La posibilidad de reanudar el comercio de productos petrolíferos entre ambos países surgió tras una llamada telefónica mantenida el 9 de octubre entre el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente estadounidense Donald Trump, en la que ambos abordaron, entre otros asuntos, el suministro de derivados del petróleo. Putin afirmó que Moscú había reiterado su disposición a suministrar petróleo y productos petrolíferos tanto a Estados Unidos como al mercado global.
Novak había adelantado previamente a TASS que Rusia levantaría de forma anticipada su prohibición sobre las exportaciones de diésel, con un plan escalonado: 300.000 toneladas en octubre, 500.000 en noviembre y un millón en diciembre, con la posibilidad de alcanzar los tres millones de toneladas mensuales más adelante.
Por su parte, la Administración Trump emitió una licencia general que autoriza el suministro de diésel ruso al mercado mundial hasta el 7 de abril de 2027, lo que abre la puerta legal a estas operaciones pese al régimen de sanciones impuesto a Moscú desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Contexto. Desde 2022, Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sucesivas sanciones a las exportaciones energéticas rusas como represalia por la invasión de Ucrania, incluyendo límites de precio al petróleo y restricciones a los productos refinados. Que Washington habilite ahora una vía legal para importar diésel ruso constituye un giro significativo en esa política, en paralelo al acercamiento diplomático entre Putin y Trump, que según el Kremlin ha incluido conversaciones sobre una posible desescalada del conflicto ucraniano.
El anuncio se produce además en un momento de tensión energética: Ucrania ha intensificado sus ataques contra refinerías rusas, mientras Washington ha pedido a Kiev que detenga esos bombardeos, según declaraciones del propio Trump citadas por el empresario Elon Musk.
Queda por ver si el acuerdo se traduce en contratos firmados en las próximas semanas, tal como calcula Novak, o si las tensiones políticas en torno a la guerra en Ucrania terminan retrasando o bloqueando esta reactivación del comercio energético entre Moscú y Washington.


