Rusia expulsa a diplomáticos húngaros en represalia por Budapest

Moscú responde a la expulsión de personal ruso ordenada por Hungría el 8 de septiembre con la salida forzosa de empleados de su embajada y dos consulados


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha ordenado la expulsión de un grupo de empleados de la embajada de Hungría en Moscú y de los consulados generales húngaros en San Petersburgo y Kazán, en represalia directa por una decisión similar adoptada por Budapest.

Según el comunicado difundido por la diplomacia rusa, el encargado de negocios húngaro en Rusia, Gabor Gergics, fue convocado a la Cancillería de Exteriores, donde recibió «una enérgica protesta» por lo que Moscú calificó de exigencia «infundada y abiertamente hostil» planteada por las autoridades húngaras el 8 de septiembre de 2026, cuando reclamaron la salida de varios diplomáticos rusos del país.

«Se informó al diplomático húngaro de que, como medida de represalia, un grupo de empleados de la embajada húngara en Moscú y de los consulados generales de Hungría en San Petersburgo y Kazán deben abandonar el territorio ruso en un plazo de dos semanas», señaló el ministerio ruso en su declaración oficial.

El episodio se suma a una serie de fricciones diplomáticas entre Rusia y varios países europeos en el contexto de la guerra en Ucrania, un conflicto que ha deteriorado de forma sostenida las relaciones de Moscú con la mayoría de las capitales de la Unión Europea desde 2022. Hungría, sin embargo, ha mantenido una posición diferenciada dentro del bloque europeo, con un gobierno —el de Viktor Orbán— que históricamente ha evitado el enfrentamiento abierto con el Kremlin y ha cuestionado las sanciones europeas contra Rusia. La decisión húngara de expulsar diplomáticos rusos el pasado septiembre marca, por tanto, un giro relevante en esa relación bilateral, cuyas causas concretas no se detallan en la información disponible.

Las expulsiones diplomáticas por reciprocidad son un mecanismo habitual en las tensiones entre Estados: cuando un país expulsa a personal diplomático de otro, la respuesta simétrica —expulsar a un número similar de diplomáticos del país que inició la medida— es la fórmula estándar para demostrar que no se acepta la acción sin respuesta, sin necesariamente escalar hacia una ruptura total de relaciones.

La portavoz de Exteriores rusa, Maria Zakharova, ha intervenido en los últimos días en otros frentes de la confrontación con Europa, señalando que las fábricas europeas de armamento destinado a Ucrania son «objetivos militares potenciales» para Rusia y acusando a los países europeos de estar «directamente implicados» en el conflicto ucraniano.

El trasfondo de esta crisis diplomática puntual se enmarca en una escalada más amplia entre Rusia y la OTAN (la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la alianza militar que agrupa a la mayoría de países occidentales), con episodios recientes como las advertencias cruzadas sobre un eventual bloqueo del enclave ruso de Kaliningrado, en el Báltico.

Por el momento, no hay confirmación de que Budapest vaya a responder con nuevas expulsiones, lo que dejaría abierta la puerta a una espiral de represalias diplomáticas entre ambos países en las próximas semanas.

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