La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
En los últimos años, la polarización política en Occidente ha visto un aumento sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, desestabilizando gravemente la solidez de la democracia como forma de gobierno.
Con su libro Dialéctica de la Tolerancia: cómo el miedo al fascismo devolverá el fascismo a Occidente, Mauro Nocito Lombardero, filósofo especializado en sociología y ciencias políticas, indaga en las causas de esta polarización.
Para ello, el ensayo aborda una multiplicidad de factores, examinando tanto el papel de las nuevas tecnologías y las redes sociales, como las causas y consecuencias del auge fenómenos de masas como la corrección política o los discursos identitarios.
En efecto, ¿cuál es el origen de este malestar social que alimenta —y es alimentado— por esta polarización? ¿Cuáles son las causas del auge de la extrema derecha en Europa y del movimiento MAGA en Estados Unidos? ¿Puede haber jugado un papel la reciente transformación de la izquierda que, alejándola de sus orígenes, ha culminado en el fenómeno woke y la corrección política?
El prólogo del ensayo recoge una broma del grupo musical cómico Les Luthiers que ayuda a sintetizar la tesis del libro. En ella, Mastropiero (compositor reminiscente de un J. S. Bach caricaturizado) anuncia que su pensador político favorito es Magallanes. “¿Magallanes?”, pregunta su interlocutor, confundido. “Sí, como dijo Magallanes: navegando siempre hacia la izquierda se termina en la derecha”. Así pues, es precisamente este fenómeno paradójico de inversión de los valores el que da título y encauza el presente ensayo: la dialéctica, según la definición de Adorno y Horkheimer en su célebre obra Dialéctica de la ilustración, sería el mecanismo por el cual algo, abandonado a su propia lógica y desprovisto de elemento crítico, puede devenir en su contrario. De este modo, la sacralización de una noción simplista de tolerancia, al convertirse en un instrumento al servicio de la maquinaria política, no conduce a la utopía de la justicia social, sino al antagonismo, al resurgimiento de la intolerancia y al auge de tendencias autoritarias.
Durante los primeros capítulos se verá cómo los ideales democráticos, de la mano de los movimientos identitarios, sufren un proceso análogo, pues siguen una senda que conduce del progreso al regreso, de la expansión de derechos a su devaluación y, finalmente, de las acciones tomadas por temor a un retorno del fascismo, a la intolerancia.
El temor a la intolerancia pone así en juego una suerte de profecía autocumplida que se desarrolla por dos caminos: por un lado, la propia ideología identitaria, al radicalizarse, deviene intolerante, puesto que invalida y demoniza a aquellos que piensan de modo diferente. Por otro lado, al imponerse de manera invasiva en la cultura por medios como el de la “cancelación”, y al radicalizar un mensaje que ve en algunos colectivos sociales una culpa tanto histórica como innata, provoca necesariamente una reacción de igual magnitud pero de signo opuesto, alimentando respuestas reaccionarias y promoviendo efectivamente un resurgimiento de los movimientos de derecha más tradicionalistas.
El ensayo, no obstante, no se limita a la mera crítica de la cultura woke y de sus aplicaciones políticas, mostrando sus contradicciones lógicas y sus consecuencias paradójicas, sino que además da un paso más e indaga en las raíces de estas nuevas corrientes socio-políticas y en las razones de su éxito. Preguntarse el porqué de la cuestión tratada es imperativo para poder comprenderla en profundidad y para poder proponer alternativas efectivas. Así pues, la segunda mitad del ensayo analizan tanto factores históricos como psicológicos, demográficos y tecnológicos para tratar de comprender el éxito social de las narrativas impuestas por los nuevos activismos de izquierdas. Se verá cómo la falta de ideales metafísicos (el nihilismo posmoderno), la caída de los valores y de los referentes tradicionales, sumados a las corrientes educativas de finales de siglo y al auge de las nuevas tecnologías (en particularidad de las redes sociales), provocan un malestar que se ve reflejado en un constante sentimiento de agravio, en una cultura del victimismo, en la fragilidad psicológica de las nuevas generaciones y en su tendencia a buscar la identidad individual en el sexo, el color de la piel o en la orientación sexual. Mientras que este malestar constituye un terreno fértil para el populismo identitario, capaz de llenar el vacío de identidad y sentido del individuo posmoderno, el impacto de las nuevas tecnologías sobre la educación y sobre el acceso a la información favorecen mensajes más sensacionalistas y radicales, promoviendo una polarización política que nos aleja tanto de la verdad como de la estabilidad y la armonía social.
Como respuesta a esto, el autor hace un llamamiento a un retorno al lógos —es decir, al discurso y a la razón—, sin el cual no podemos pretender recuperar el verdadero progreso y mejorar el bienestar de unos ciudadanos cada vez más infantilizados. Para ello es necesario volver a poner en valor la autonomía individual y favorecer una educación que anime a los individuos a pensar por sí mismos, a descartar las ideas e informaciones falaces y a salir de la minoría de edad autoculpable en la que nuestras sociedades han vuelto a caer. Este es precisamente el objetivo del ensayo: el de invitar al lector a razonar sobre los temas más delicados de la política contemporánea, debatiendo unas tesis ideológicas impuestas sin diálogo y, por tanto, sin razonamiento. Sólo gracias a este último es posible alejarse de los extremismos y superar la crisis que viven las democracias occidentales.
Sobre el autor
Mauro Nocito Lombardero (Barcelona,1992) es un escritor, filósofo y músico. De formación clásica, cursó los estudios de filosofía en la UB, graduándose con mención en Economía, Política y Derecho. Tras licenciarse en composición musical en la hKDM de Friburgo (Alemania) y trabajar como compositor y profesor en Londres, el mundo literario lo trajo de vuelta a España, donde, además trabaja como arreglista y lector editorial.


