¿Qué está pasando en Marruecos?

Las protestas de la Generación Z marroquí y los límites del Majzén

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Santiago Armesilla Santiago Armesilla

(España) Doctor en Economía Política por la Universidad Complutense de Madrid con sobresaliente cum laude y doctorando en Filosofía por la Universidad de Salamanca. Licenciado en Ciencias Políticas, cuenta con dos másteres: en Análisis Político y en Formación del Profesorado. Ha sido investigador posdoctoral en el CONICET (UBA) y ha desarrollado una amplia carrera docente e investigadora. Es autor de varios libros, entre ellos Lenin. El gran error que hizo caer la URSS (Almuzara). Desde 2024 es rector del Instituto Beatriz Galindo – La Latina.

Corren como la pólvora diversos vídeos en redes sociales, particularmente por WhatsApp y similares. Un joven es atropellado, presuntamente, por un furgón de la Policía. El atropello es tan violento que le revienta la pierna, y su fémur sale por su muslo, como si desde dentro de su extremidad el hueso, el más largo del cuerpo humano, hubiera atravesado sus músculos y su piel como un palo ensartado. La imagen es dantesca y no apta para sensibles.

Ese vídeo, parece ser, es de Marruecos. Desde hace unos días se están reproduciendo protestas por todo el país. Ya han sido detenidas hasta 24 personas, seis de ellas menores de edad, por supuestamente bloquear una carretera interna de la ciudad de Casablanca. La DGSN (Dirección General de Seguridad Nacional, también conocida como Sûrete Nationale en francés) es el cuerpo nacional de policía no de Marruecos, sino del rey de Marruecos, el tirano Mohamed VI. Es uno de los más duros del mundo, con una tasa de resolución de delitos que alcanzó, según sus propias estadísticas, el 95% en el año 2024. Esta DGSN está deteniendo a cualquier marroquí que ose pronunciarse ante medios de comunicación de masas en las calles mientras se desarrollan las protestas. Se dice que los marroquíes más jóvenes, de la llamada Generación Z, los nacidos entre 1997 y 2012, son los que encabezan las movilizaciones, motivados por la exigencia de mejoras en educación y sanidad en el país gobernado por el Majzén, que en árabe no es más que la oligarquía o gobierno en la sombra de la tiranía alauita, la gobernada por la dinastía Alauí desde 1956, año de nacimiento de este Estado norteafricano, fronterizo a nivel terrestre con España a través de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, del Peñón de Alhucemas y del Peñón de Vélez de la Gomera. Esta circunstancia fronteriza obliga a que nos interesemos sobradamente sobre lo que está ocurriendo ahora allí. Porque, siendo honestos, ¿quién se va a creer en serio que unas protestas por la educación y la sanidad alcancen el grado de violencia que están llegando a tener en Marruecos sin nada más detrás de las mismas?

Desde el sábado 27 de septiembre es que se están desarrollando las protestas. Fueron prohibidas por las autoridades. Y en cuatro días apenas, las protestas han devenido en disturbios por todo el país. El martes 30 de septiembre fueron presentados 37 manifestantes ante la fiscalía, siendo procesados 34 de ellos, quedando tres en prisión preventiva y el resto en libertad provisional.

¿Cuál fue el detonante del estallido social? Porque una cosa es el detonante, y otra, u otras, las causas estructurales de fondo que han provocado esta extrema situación de violencia política. El ya pasado mes de septiembre ocho mujeres embarazadas murieron en el hospital Hassan, de Agadir, al sur de Marruecos, tras serles practicadas cesáreas. Todas ellas, según algunos voceros locales, por el anestésico utilizado con ellas. De esta manera han quedado expuestas las enormes falencias de un sistema sanitario peor que precario. Y aunque la directora provincial de salud y el director del hospital fueran cesados, el hartazgo social ante este tipo de prácticas se ha hecho notar. Empezaron siendo concentraciones pacíficas, pero pronto fueron sucedidas por disturbios violentos, sobre todo influidas por la represión policial.

Así surge una web anónima. De ella apenas se sabe nada, más allá de una descripción en ingles de lo que pretenden y un código QR. El 212 es el prefijo internacional de Marruecos para las llamadas telefónicas. Y Gen Z viene por la Generación Z, ya definida antes. A la reivindicación de mejores condiciones sanitarias y educativas, GenZ212 también protesta contra el despilfarro económico que el Estado marroquí está destinando a las infraestructuras para el Mundial del Fútbol del año 2030, que la tiranía de Mohamed VI coorganiza con Portugal y España. Y el gobierno de España de Pedro Sánchez, del PSOE y de Sumar, han sido fundamentales para que Marruecos pudiera participar en esto. Pues ya sabemos que Sánchez tiene mucho que ocultar al respecto. Sobre ello hablé en mi canal de YouTube ), y sobre cómo es la tiranía marroquí también hablé en otro vídeo . Remito a estos dos vídeos para ver la oscura conexión entre la tiranía del Majzén y el PSOE, el Partido del Sometimiento a la Oligarquía Extranjera. GenZ212 se queja, y con razón, de que se destine tanto dinero a un evento deportivo, el más importante del fútbol mundial, y tan poco a mejorar las condiciones sanitarias deplorables de los marroquíes, por no hablar de las de saharauis y rifeños. Lo peor de todo es que, por ahora, no son protestas organizadas y generalizadas contra la monarquía, no son movilizaciones contra el Majzén. No hay, de momento, una organización que dirija sus ataques a la estructura política, económica, administrativa, religiosa y mediática que sostiene a Mohamed VI en el poder. La lobotomización de la población marroquí por parte del Estado, que se extiende incluso a buena parte de los marroquíes que viven fuera de su país, hace todavía inviable que estas violentas concentraciones humanas puedan convertirse en no ya en una revolución política, sino al menos en una revuelta. El gobierno de Aziz Ajanuch, un gran burgués multimillonario nombrado por Mohamed VI, y CEO de Akwa Group, un conglomerado energético controlado por las familias Ajanuch y Wakrim que opera en los sectores de hidrocarburos, turismo, prensa, energías renovables, distribución de bienes y servicios y en la política estatal, ha ofrecido diálogo a los manifestantes, pero mientras tanto, y como no podía ser de otra manera, la represión violenta sobre ellos continúa. La prueba, las decenas de personas detenidas y la violencia policial, cuyas pruebas en vídeo vuelan por los móviles de muchas personas dentro y, ya, fuera de Marruecos.

Las protestas no están localizadas solo en Rabat, Marrakech o Casablanca. Han llegado hasta a los pueblos más pequeños. Quizás era algo inevitable que sucediera, pues la vida en Marruecos es muy dura, sobre todo para los pobres, para la gente del mundo rural y para los obreros y campesinos. Y ninguna fuerza política les organiza para elevarse a una condición mejor. La tiranía alauita lo impide, y con dureza. De hecho, está prohibida la contaduría de manifestantes, y más en concentraciones no autorizadas. La Generación Z marroquí supone ¼ del total de la población, la cual ya supera los 37 millones de habitantes totales. Y de ese cuarto, el 47% está en paro. Desde 2016, tras el asesinato por parte de la policía del rifeño Mouhcine Fikri, triturado dentro de un camión de la basura, no ocurrián movilizaciones así. Pero éstas son ya más masivas. Atraviesan todo Marruecos.

Todavía es pronto para saber cómo acabará todo esto. Lo único que podemos hacer, desde España, es observar si esto, a la larga, unifica a la Generación Z con otros marroquíes de otras franjas de edad, y de diversos sectores sociales y políticos. Pero mientras no cuestionen la estructura de poder de la tiranía de Mohamed VI, del Majzén y de los alauitas, la violencia solo servirá para dar más oxígeno a uno de los regímenes políticos más ignominiosos del mundo actual.

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