Pemex reduce pérdidas y deuda en el tercer trimestre de 2026

La petrolera estatal mexicana mejora sus indicadores financieros, aunque persisten adeudos con contratistas pequeños en el sureste del país


La Iberofonía La Iberofonía

Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa productiva del Estado mexicano dirigida por Juan Carlos Carpio Fragoso, cerró el tercer trimestre de 2026 con una mejora financiera que contrasta con los desafíos que todavía enfrenta en producción y liquidez. La compañía registró entre julio y septiembre una pérdida neta de 10 mil 800 millones de pesos, un 82 por ciento menor a la del mismo periodo de 2025.

Los ingresos trimestrales sumaron 486 mil 779 millones de pesos, con un crecimiento de 25.8 por ciento, mientras que el acumulado del año alcanzó 1.36 billones de pesos, 16.9 por ciento más que en el ejercicio anterior. La deuda financiera de la petrolera disminuyó 8.9 por ciento, hasta ubicarse en 77 mil 600 millones de dólares, su nivel más bajo en doce años, según los datos reportados por la propia empresa.

Que una empresa pública de este tamaño reduzca deuda y pérdidas no es un dato menor: Pemex sigue siendo una pieza central de la soberanía energética mexicana, un sector estratégico donde el control estatal sobre la producción, el refinado y la distribución de hidrocarburos determina buena parte de la autonomía económica del país frente a actores privados y extranjeros. La salud financiera de la petrolera no es solo un asunto contable: condiciona la capacidad de México de fijar su propia política energética sin depender de condicionamientos externos.

Esa fortaleza se refleja también en los precios al consumidor. Los márgenes generados por estos resultados han permitido a Pemex sostener una política de precios moderados en gasolinas y diésel, con un efecto directo sobre el control inflacionario, dado que el costo de los combustibles incide en el transporte, la logística y buena parte de la actividad económica del país.

En el terreno operativo, la producción de hidrocarburos líquidos promedió 1.62 millones de barriles diarios, una caída anual de 0.6 por ciento, aunque en el acumulado de los primeros nueve meses del año creció 1.2 por ciento. La refinación, en cambio, llegó a 1.14 millones de barriles diarios, un incremento de 13.8 por ciento y su mayor nivel desde 2014.

Pese a la mejora general, persisten tensiones en la cadena de proveedores. Los adeudos de 2024 siguen bajo revisión, luego de detectarse que algunas compañías habían incluido facturas por trabajos que no fueron solicitados oficialmente. En cambio, los pagos a proveedores correspondientes al periodo 2025-2026 suman casi un billón de pesos y se encuentran al corriente, según los datos de la empresa.

El problema de fondo se traslada ahora a un eslabón más débil de la cadena: aunque los grandes proveedores reciben sus pagos a tiempo, muchos de ellos no están trasladando ese dinero a los contratistas pequeños que operan en el terreno, principalmente en el sureste del país, donde enfrentan falta de liquidez. Se están explorando mecanismos para forzar a las grandes proveedoras a cumplir con sus propios contratistas, una cuestión que exige seguimiento porque, de no resolverse, podría extender las dificultades financieras a toda la estructura productiva de la petrolera.

La consolidación de esta mejora dependerá de que Pemex logre transformar el alivio financiero actual en mayor producción, eficiencia operativa y certidumbre de pago para todas las empresas que sostienen su cadena de operaciones, no solo para los grandes proveedores.

Artículos