La importancia de una infraestructura integrada: Uruguay evitó un corte eléctrico masivo en Argentina el 2 de abril

Un pico de demanda expone la fragilidad del sistema argentino y confirma la interdependencia energética como factor clave en la región


Mónica Luar Nicoliello Ribeiro Mónica Luar Nicoliello Ribeiro

(Uruguay) Profesora de Historia (1986-2024), egresada del Instituto de Profesores Artigas de Montevideo; investigadora y ensayista de temas históricos hispánicos. Magíster en Historia Iberoamericana (CSIC, Madrid, 2002) y doctora en Psicología (Honolulu, Hawái, 2012). Publicaciones: 300 artículos sobre temas históricos en páginas digitales y prensa impresa; un libro en coautoría bajo la dirección del Dr. José Pedro Barrán (El cónsul Thomas Samuel Hood y la independencia del Uruguay, Ediciones de la Universidad de la República, 1999) y un libro propio sobre tema original: La inteligencia emocional-histórica (Editorial Planeta, 2010).

En las primeras horas de la tarde del jueves, la argentina CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) notó que la ola de calor podría poner en riesgo el normal suministro de energía a partir de las 15 horas, sobre todo cuando, al llegar la noche, no se pudiera contar con la energía de origen solar. El faltante previsto era de 2.000 megavatios (MW), lo que supondría un corte eléctrico masivo después de las 19 horas. Ante esta posibilidad, la compañía determinó la necesidad de un apoyo de emergencia, solicitando, primero, apoyo a Brasil, que cuenta con una matriz eléctrica muy extendida, gestionada por el Estado, y luego a las uruguayas ADME (Administración del Mercado Eléctrico) y UTE (Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas).

La cooperación uruguaya

Tal como se temía, el faltante se produjo entre las 19:30 y 22:00 horas (Uruguay, Argentina, y parte de Brasil se manejan con el mismo huso horario), en que la ola de calor hizo que se llegara a un pico de consumo. En ese momento la demanda uruguaya era de 1.700 MW, pero se contaba con una reserva. Uruguay transfirió unos 830 MW a la Argentina, incluyendo la totalidad de su reserva, utilizando gasoil y fueloil, que de todas maneras son marginales dentro del sistema eléctrico uruguayo, que se basa en energía eólica e hidráulica. Para esto recurrió a todo su parque térmico, formado por los motores de Central Batlle, Punta del Tigre, y Central Térmica de Respaldo.

La cooperación fue posible porque el sistema eléctrico está interconectado. Uruguay y Argentina cuentan con la represa de Salto Grande, que es un complejo hidroeléctrico binacional sobre el río Uruguay, operativo desde 1979. Cuenta con una capacidad de 1.890 MW a través de 14 turbinas Kaplan. Argentina además, recibe energía eléctrica de la represa binacional de Yacyretá, con Paraguay, sobre el río Paraná, operativa desde 1990, de la que depende el 45% del consumo. Un problema grave de la interconexión es que si se produce una falla en el sistema, puede dejar a oscuras a países enteros, como ocurrió en Argentina y Uruguay en junio de 2019.

Uruguay también puede cooperar con Argentina a través de la Central EHV (de muy alta tensión) de Interconexión de Melo, con Brasil, que se basa en un convertidor de frecuencia, ya que las frecuencias de la red eléctrica uruguaya (50Hz) y brasileña (60Hz) son diferentes. Esta subestación está conectada con la de San Carlos (Uruguay) y Candiota (Brasil), trabajos de reciente construcción, y ha exportado energía a Brasil, que proviene del sistema eléctrico de UTE. Uruguay también importa energía de Brasil, que es barata.

La renovación de la matriz energética

Tanto Uruguay como Brasil han realizado un profundo cambio en su matriz de generación eléctrica, incorporando las ERNC (energías renovables no convencionales), o simplemente “renovables”, desde que en las últimas décadas del siglo XX se encareció el petróleo y quedó comprometido el suministro de gas desde Argentina. Desde hace 20 años, Uruguay ha renovado 98% su matriz energética, aprovechando, además de la energía hidráulica, la eólica, la solar, y biomasa. Brasil se encuentra avanzado en este proceso: cuenta con 217 centrales hidroeléctricas operativas; la región Sur cuenta con la represa binacional de Itaipú con Paraguay, operativa desde 1984, la más grande del mundo hasta que China inauguró la Represa de las Tres Gargantas en 2012. En total, las renovables representan un 85% de su matriz energética.

Las formas de pago

La “exportación” de energía eléctrica entre los países de la región, ante imponderables en el consumo, no es la política que se cobre en dinero, aunque un medio de prensa argentino se quejó de que Uruguay exporta “carísima” energía que obtiene “barata” del gas de Vaca Muerta a través de un acuerdo entre empresas (Pan American Energy y UTE). La política es tener en cuenta en caso de que el país donante reporte su propio déficit más adelante, lo que puede ocurrir en caso de sequía, cuando el caudal de los ríos y el salto de agua es insuficiente para generar energía. No es la primera vez que Argentina solicita apoyo de Uruguay ante dificultades en el suministro de luz. Uruguay “exportó” energía eléctrica a Brasil y Argentina por lo que sería el equivalente de 104 millones de dolares en 2024.

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