El choque de trenes en Urda deja ya más de 64 muertos en España

Un AVE embiste a un convoy de Iryo parado en Toledo; sindicatos e ingenieros señalan fallos del sistema de seguridad LZB y falta de mantenimiento


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

España vive una nueva jornada de luto nacional tras el que ya se considera el peor desastre ferroviario del país en más de una década. Un tren AVE de Renfe ha embestido por la parte trasera a un convoy de Iryo que permanecía parado en la vía, en el término municipal de Urda (Toledo), dentro de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. El balance provisional eleva ya a más de 64 los fallecidos —algunas fuentes de emergencia hablan de hasta 68— y supera los 80 heridos, varios de ellos en estado crítico. Entre las víctimas mortales confirmadas figura la exministra de Trabajo, Fátima Báñez.

Se trata de la segunda catástrofe mortal en la red de Alta Velocidad española en menos de un año, después de que en enero el descarrilamiento de otro tren en Adamuz (Córdoba) dejara 46 fallecidos. Dos accidentes de esta magnitud en tan poco tiempo son un hecho sin precedentes para una infraestructura que hasta ahora gozaba de prestigio internacional por su seguridad técnica.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó lo ocurrido de «absolutamente inverosímil» y confirmó que, antes del choque, se había registrado una avería informática generalizada que obligó a detener varios trenes en la zona. La polémica ha estallado al conocerse que el centro de control dio la orden manual de reanudar la marcha del AVE sin haber resuelto la incidencia y sin fijar límites de velocidad adecuados.

La atención de los expertos se centra en el sistema automático de seguridad LZB, diseñado para frenar de forma autónoma ante cualquier obstáculo sin depender de la intervención humana. Antonio Martín Carrillo, ingeniero del Instituto de Ingeniería de España, resumió la incredulidad del sector: «Todo el mundo del ferrocarril está consternado. Lo primero que he tenido ha sido una reacción de incredulidad, con ese sistema LZB funcionando correctamente, es imposible que ocurra lo que ha ocurrido. Nos lleva a pensar que el sistema tiene algún tipo de fallo».

Sindicatos de maquinistas y colectivos profesionales denuncian además un desgaste acumulado en la red y una insuficiente inversión en el mantenimiento estructural de las vías. En el accidente de Adamuz, las primeras pesquisas de la Guardia Civil ya habían detectado roturas previas y fallos de soldadura en los raíles. El aumento de incidencias técnicas en los últimos años reabre el debate parlamentario sobre el presupuesto destinado al mantenimiento de los tramos más antiguos de la alta velocidad, como el corredor de Andalucía, inaugurado en 1992.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó con urgencia al puesto de mando instalado en Toledo y aseguró que las investigaciones judiciales «llegarán hasta el final». El suceso, que ya se describe como una crisis sistémica de seguridad en los transportes, ha generado un amplio eco de condolencias desde distintos países del espacio iberófono.

Queda por determinar si el fallo tuvo origen técnico, humano o en una combinación de ambos, y si la avería informática previa al choque estuvo relacionada con el colapso del sistema LZB que debía haber evitado la colisión.

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