Dmitri Trenin: analizando tendencias para 2026

Entre la multipolaridad y la confrontación prolongada


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

El analista ruso Dmitri Trenin ha publicado una previsión a corto plazo sobre la evolución de las relaciones internacionales en 2026 que ofrece una radiografía coherente del enfoque estratégico dominante en Moscú. El texto, difundido originalmente por Profile.ru , no es un ejercicio de propaganda inmediata, sino un intento de ordenar tendencias desde una lógica realista y de poder, claramente distinta de la narrativa euroatlántica dominante.

Ucrania: continuidad de la guerra y cierre de tabúes

Trenin parte de una premisa central: no habrá un acuerdo de paz aceptable para Rusia en 2026. Según su análisis, las élites europeas —con el respaldo del Partido Demócrata estadounidense y del llamado Estado profundo— bloquearán cualquier iniciativa de Donald Trump que implique concesiones sustanciales a Moscú. Incluso el propio Trump, sostiene, podría endurecer su postura por razones de política interna, ampliando sanciones y acciones indirectas.

En este marco, la guerra en Ucrania se prolongaría durante todo el año, con avances territoriales graduales de Rusia, retrocesos de Kiev y un aumento de la brutalidad del conflicto. El autor anticipa además una expansión tácita del teatro de operaciones, con sabotajes, ataques encubiertos y represalias que podrían afectar a intereses europeos, configurando una guerra indirecta cada vez menos contenida.

Europa: militarización retórica y fragilidad estructural

La Unión Europea aparece descrita como bastión ideológico del liberalismo globalista, pero con una capacidad material limitada para sostener una confrontación prolongada. Trenin subraya la contradicción entre la retórica belicista y las restricciones financieras, sociales y políticas internas de los Estados miembros. A su juicio, la militarización europea avanzará más en el plano discursivo que en el operativo, condicionada por déficits públicos, desgaste social y dependencia estratégica de Estados Unidos.

Un punto relevante del análisis es la posible pérdida de liderazgo estadounidense en Europa, derivada de la reorientación de Washington hacia el hemisferio occidental y Asia-Pacífico. Este vacío, advierte, podría reactivar tensiones internas europeas largamente contenidas.

Estados Unidos: repliegue imperial y presión hemisférica

Desde Moscú, 2026 se perfila como un año de polarización interna creciente en Estados Unidos, con Trump debilitado tras las elecciones legislativas de mitad de mandato y concentrado en reafirmar la hegemonía estadounidense en su entorno inmediato. Venezuela, Cuba y Nicaragua aparecen señaladas como escenarios de presión directa, mientras que México y Colombia entrarían en una zona de riesgo estratégico.

Este repliegue hacia el hemisferio occidental (léase Iberoamérica) según Trenin, reduce el interés real de Washington por Ucrania, aunque no implique una retirada formal del apoyo.

Oriente Próximo, China y Asia-Pacífico

El texto anticipa una mayor agresividad israelí, con respaldo estadounidense, frente a Irán, tanto en el plano militar como en el político. Al mismo tiempo, prevé tensiones internas en la República Islámica vinculadas a la sucesión del líder supremo, sin descartar una reconfiguración del régimen con mayor peso del aparato militar.

En Asia, Trenin describe una rivalidad estructural entre Estados Unidos y China, sin llegar a un conflicto armado directo por Taiwán. Destaca también el rearme japonés y la consolidación de un eje Moscú–Pekín–Pyongyang frente a las alianzas estadounidenses en la región.

“Occidente colectivo” y “mayoría global”: conceptos en revisión

Uno de los elementos más analíticos del texto es la crítica al uso sistemático del concepto de “mayoría global”. Trenin sostiene que no existe un bloque coherente antioccidental, sino una constelación de Estados que actúan estrictamente según intereses nacionales, incluso cuando cooperan con Rusia o China. En este sentido, el mundo multipolar que se configura no responde a alianzas ideológicas, sino a equilibrios pragmáticos de poder.

Lectura crítica

Contrastado con fuentes no occidentales —incluidos análisis chinos, indios y de Asia Central—, el diagnóstico de Trenin coincide en un punto clave: la fragmentación del orden internacional sin sustituto claro. Donde divergen las interpretaciones es en la atribución de responsabilidades y en la legitimación del uso de la fuerza como instrumento central de reordenación.

Desde una perspectiva iberófona, el texto resulta relevante no por su capacidad predictiva, sino porque expone sin ambigüedades la lógica estratégica rusa, alejada del marco moralizante habitual en los llamados “medios occidentales”. Entender esa lógica no implica asumirla, pero sí reconocer que la confrontación actual se alimenta de percepciones de seguridad incompatibles, cuya gestión marcará el curso de 2026.

Fuentes

– Profile.ru: «Прогноз осторожный: какими будут международные отношения в 2026 году»

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