Belén Casas
(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.
Hace apenas unos meses, un vídeo difundido por la empresa china UBtech mostraba decenas de robots humanoides Walker S2 marchando en formación dentro de un almacén. La escena, que recordaba a la ciencia ficción, desató polémica en Estados Unidos.
Brett Adcock, CEO de la firma estadounidense Figure AI, afirmó públicamente que parte de las imágenes parecían generadas por ordenador. Señaló reflejos y detalles visuales como “prueba” de manipulación digital.

UBtech respondió publicando tomas adicionales grabadas con dron y audio sin editar. La controversia no terminó de disiparse, pero el debate quedó abierto: ¿estaba China exagerando su capacidad robótica?
El giro mediático: robots en el mayor espectáculo del país
En febrero de 2026, la discusión tomó otro rumbo.
La Gala de la Fiesta de la Primavera —el programa anual más visto del mundo según Guinness— incluyó robots humanoides practicando kung-fu, utilizando espadas y nunchakus, ejecutando acrobacias y coordinándose con artistas humanos ante cientos de millones de espectadores.
La escena dejó de ser un vídeo industrial discutido en redes. Se convirtió en una declaración pública de capacidad tecnológica.
Más que entretenimiento, el evento funcionó como escaparate cultural, industrial y estratégico.
De prototipos a despliegue masivo
Según datos citados por analistas del sector:
- China concentró alrededor del 90% de los 13.000 robots humanoides enviados globalmente en 2025.
- Morgan Stanley proyecta más de 28.000 unidades vendidas en el país este año.
- Empresas como UBtech, Unitree, MagicLab y Noetix ya despliegan robots en automoción, logística y manufactura.
La estrategia china es clara: velocidad, volumen e integración industrial rápida.
Estados Unidos, en cambio, apuesta por una evolución más gradual, centrada en simulación avanzada y desarrollo de inteligencia antes del despliegue masivo (Tesla Optimus, Figure 03, Atlas eléctrico).
En cuanto a la financiación científica, el panorama en EE.UU no está en su mejor momento:
🔻 Recortes drásticos de fondos:
– Más de 7.800 subvenciones de investigación fueron canceladas o suspendidas en agencias como el NIH (Institutos Nacionales de Salud) y la NSF (Fundación Nacional de Ciencias).
– El presupuesto propuesto para 2026 mostraba reducciones significativas en I+D en varias agencias clave —incluida una caída de hasta aproximadamente 41 % en fondos de NIH y un recorte fuerte en la NSF— según proyecciones del presupuesto federal.
Fuga de talento y cancelaciones:
– Investigadores y científicos han expresado preocupación por despidos y cancelación de proyectos, lo que podría estar ya impulsando una fuga de científicos hacia otros países o sectores privados.
Cambio de prioridades:
– La política presupuestaria ha desplazado recursos hacia defensa y proyectos específicos, mientras las inversiones en ciencia básica, salud pública, clima y medio ambiente han sido afectadas o restringidas.
¿Robots chinos civiles… o potencial militar?
Hasta ahora, la mayoría de estos humanoides se orientan a:
- Ensamblaje industrial
- Logística
- Centros de datos
- Educación y programación
Sin embargo, la pregunta estratégica es inevitable.
Históricamente, las tecnologías de automatización avanzada —desde drones hasta inteligencia artificial— han tenido aplicaciones duales: civiles y militares.
Un robot humanoide con equilibrio dinámico, visión artificial avanzada y coordinación autónoma podría, en teoría, adaptarse a tareas de seguridad, rescate en zonas de combate o incluso operaciones armadas. No existe evidencia pública de despliegue militar masivo de estos modelos, pero el potencial tecnológico está ahí.
Más allá del espectáculo
Lo que comenzó como un debate sobre si un vídeo era real o falso se ha convertido en una discusión mayor sobre liderazgo tecnológico global.
China no solo mostró robots. Mostró una narrativa:
- Ambición industrial
- Ecosistema de fabricación acelerado
- Integración entre política tecnológica y proyección cultural
La cuestión ya no es si los robots existen.
La cuestión es cómo cambiarán el equilibrio económico —y posiblemente estratégico— en la próxima década.
La ciencia ficción, una vez más, avanza hacia la realidad.


