Jesús D.Castillo
(México) Es escritor, obrero y empresario, además de militante de Vanguardia Mexicana. Es licenciado en Ingeniería Aeroespacial y autor de textos dedicados a la militancia de las Vanguardias Iberófonas Socialistas. Columnista en La República, donde aborda temas de política y filosofía desde una perspectiva socialista. Participa en talleres de lectura y debates filosófico-políticos, colaborando con figuras como Santiago Armesilla. Utiliza plataformas digitales para difundir ideas socialistas y fomentar el debate político.
Bien expresidente, bien, casi logra que todos nuestros problemas desaparezcan, bien por todos nosotros, con una carta como la suya, el mundo va a cambiar para siempre. Si la revolución de las consciencias existe es porque usted lo implemento, mientras usted en retiro pudiera estar tranquilo o intranquilo viendo la situación política, no solo de México sino que, de todo el mundo, el nuevo orden mundial que de manera imperial se va imponiendo, por los planes y programas imperiales de un partido comunista en la lejana China mermando el Poder estadounidense, una carta bienintencionada hacia un tirano como lo es Trump hará cambiar la situación.
Usted Señor López Obrador, no es un revolucionario ni en la más mínima consonante de la palabra, ni siquiera el acento. Usted es un señor que ha asumido el juego impuesto por el enemigo, ha jugado a la democracia liberal, liberal en tanto a las ideologías anglosajonas. Se respalda detrás de los Derechos Humanos, como si estos no fueran precisamente el discurso bienintencionado, o el plano ético impuesto por EE. UU. Crítica al neoliberalismo, pero al mismo tiempo habla en nombre de los Derechos Humanos sin considerar que fue el discurso que desde Washington quisieron que se gritara a los cuatro puntos cardenales. Fueron los Derechos Humanos el discursillo que impuso el imperio para hacer de las suyas contra la URSS, la RPCh, y es el discursillo que hoy amenaza a Irán, a Ucrania, a Rusia, a Iberoamérica, a México. Claro, es cómodo criticar al sistema estando en él, es lo más fácil ponerse la careta de revolucionario, haciendo que cambie todo para que nada cambie en realidad. El neoliberalismo que tanto crítica, es la acción imperial de EE. UU., no fue el PRI, ni el PAN, y hoy su bebé más preciado, morena, no podrá escapar de la acción imperial estadounidense. Para que ello es imposible hacerlo aceptando todas las reglas del juego que ellos quisieron imponer.
Usted querido conciudadano fue presidente porque EE. UU. lo quiso, vieron que su popularidad era tan grande que le salió más barato permitirle ser presidente a no hacerlo. Si hoy morena, es el partido yorkino es porque el desbordamiento imperial e ideológico anglosajón lo absorbió, y lo sigue haciendo. Mientras usted permite, fomenta y estimula el circo democrático, nosotros las personas comunes, alejadas del poder nos queda por solo aceptar lo que el olimpo acuerda. Nos queda por tomar el sistema de transporte a las 5-6 de la mañana, a trabajar de 50 a 70 horas a la semana, y a aceptar un lugar en el mundo que desde Washington decide por nosotros. Pero, ¿qué hace el mayor líder político mexicano de la historia reciente? Jugar a la democracia liberal, a los Derechos Humanos y a ser compinche de Trump, juega al juego del enemigo.
Andrés Manuel su partido se va a ir a la mierda, tarde o temprano así lo hará, su legado durará, ya sea porque no podamos salir del hoyo colocándolo en un pedestal como un héroe al estilillo de los que ya tienen calles con sus nombres, o tal vez sea por su incapacidad de revolucionar verdaderamente el país entrando un contrario partidista liberal al igual que usted, o como a mí más me gustaría que fuera, sería colocándolo en la historia sin canonizarlo como un presidente más en el periodo de los dos siglos de humillación que ha vivido el país, y nuestra civilización completa, la iberófona.
De verdad le deseo, no que reviva el viejo Obrador, sino que recapacite y sé de cuenta que nuestro enemigo es EE. UU., que los abrazos no son suficientes, que los Derechos Humanos son una maldita broma y que la democracia liberal burguesa no es más que las reglas del juego para seguir sumidos en la desigualdad, tanto de clases como de Estados subordinados y subordinantes. Que para que todo esto cambie tiene que haber balazos, que el fuego se combate con fuego, y que como usted bien sabe, el verdadero poder está en la gente. Use su capacidad y poder para hacernos despertar, y si quiere jugar al Ghandi mejor no diga nada, quédese donde está. Si mantiene su posición no es más que el mayor enemigo de la Revolución, un traidor a una causa justa, y un obstáculo para que México verdaderamente se convierta en una super potencia.
Ya dejé de jugarle al buena onda, fájese los pantalones y éntrele a los putazos. Trump es nuestro enemigo, y no solo él, toda la Casa Blanca.


