La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Argelia anunció este jueves la ruptura de sus relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos, después de considerar agotadas todas las vías para preservar los vínculos bilaterales entre ambos países. Según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores argelino, la decisión llega “tras agotar todas las vías para preservar las relaciones bilaterales” con Abu Dabi, al que acusa de mantener una sucesión de conductas “provocadoras y hostiles” que, según Argel, “han alcanzado unos límites que ya no permiten” mantener el vínculo.
Un embajador con 48 horas para abandonar el país
El embajador de Emiratos Árabes Unidos fue convocado el jueves en la sede del Ministerio de Exteriores argelino, donde se le comunicó oficialmente la decisión de ruptura y se le concedió un plazo de 48 horas para acatarla y abandonar el país. El Ministerio de Defensa argelino anunció además el cierre del espacio aéreo nacional a todas las aeronaves civiles y militares con matrícula emiratí, en ambos sentidos, con efecto desde las 00:00 de este viernes. La única excepción son los vuelos comerciales con origen o destino en el aeropuerto Houari Boumédiene de Argel, que podrán seguir operando hasta finales de 2026.
Pese a la contundencia de la respuesta, el detonante exacto e inmediato de la ruptura no ha sido precisado por las autoridades argelinas, que se han limitado a hablar de una acumulación de “actos provocadores y hostiles” por parte de Abu Dabi.
Años de fricciones y acusaciones de injerencia
La decisión llega tras años de deterioro progresivo en la relación bilateral, marcados por reiteradas acusaciones argelinas de injerencia emiratí en sus asuntos internos y en la estabilidad de la región. El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, se ha referido en repetidas ocasiones a Emiratos Árabes Unidos como un “microestado” que busca desestabilizar a los países de la región, señalando explícitamente su papel en los conflictos de Libia, Malí y Sudán. En una entrevista televisada el pasado julio, Tebboune llegó a afirmar que “allí donde ponen el pie, corre la sangre”, y sostuvo que una ruptura diplomática “se habría producido hace mucho” si Argelia no hubiera intentado evitar “profundizar las divisiones” en el mundo árabe.
El deterioro ya había tenido consecuencias concretas antes de esta ruptura: en febrero, Argelia inició el proceso para rescindir el acuerdo de servicios aéreos que ambos países habían firmado en Abu Dabi en mayo de 2013, un paso que anticipaba la crisis institucional consumada ahora.
Emiratos responde con cautela
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos emitió una declaración en la que expresó su deseo de que la medida sea temporal y destacó su respeto por el pueblo argelino, sin entrar a valorar las acusaciones concretas vertidas por Argel.
Un movimiento con implicaciones regionales
Analistas consultados apuntan a que la ruptura podría reforzar la polarización existente en el Magreb y intensificar la competencia por la influencia en el Sahel, una región donde tanto Argelia como Emiratos mantienen intereses estratégicos. Para Marruecos, rival regional de Argelia, el episodio se interpreta como una señal más del alineamiento de Abu Dabi con su posición en el tablero norteafricano.


