La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El presidente chino Xi Jinping recibió este lunes en Beijing al sultán de Omán, Haitham bin Tariq Al Said, en una visita de Estado que es la primera de un jefe de Estado omaní a China desde que ambos países establecieron relaciones diplomáticas hace 48 años, en 1978. El encuentro, celebrado en el Gran Salón del Pueblo, se produjo en plena ofensiva diplomática china en el Golfo tras la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán en febrero de 2026.
Según la agencia estatal china Xinhua, Xi afirmó que su país está «dispuesto a colaborar con Omán para conducir su asociación estratégica a un nivel superior», así como a «ayudar a restablecer la paz y lograr la estabilidad duradera en Medio Oriente en un futuro cercano». El mandatario sostuvo además, según recogieron EFE y Bloomberg, que el golfo Pérsico no debe convertirse en un «campo de batalla» ni en «escenario de rivalidad» entre grandes potencias, y ofreció «ideas y soluciones» para garantizar la navegación segura por el estrecho de Ormuz, el paso por el que antes de la guerra transitaba una quinta parte de las exportaciones energéticas mundiales.
China y Omán firmaron 14 documentos de cooperación en inteligencia artificial, energía limpia, cadenas de suministro y un acuerdo de intercambio de divisas. En una declaración conjunta, ambos países reclamaron el restablecimiento de la navegación normal por Ormuz y pidieron a Estados Unidos e Irán reanudar el diálogo. Xi se comprometió a convertir a China en «socio energético estable y fiable» de Omán, así como en socio inversor y de innovación tecnológica, según Xinhua.
El sultán Haitham, por su parte, destacó que China es desde hace años el principal socio comercial de Omán y señaló que las inversiones chinas vinculadas a la Autoridad de Inversión de Omán superan ya los 33.000 millones de yuanes (unos 4.600 millones de dólares). Omán expresó también su disposición a negociar un acuerdo preferencial de comercio e inversión con Beijing.
La reunión con el sultán no fue un gesto aislado. De forma simultánea, el canciller chino Wang Yi se reunió en Pekín con Ali Bagheri Kani, subsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, y Beijing anunció que su enviado especial para Oriente Medio, Zhai Jun, visitará este mes Irán, Omán y Arabia Saudí. Según Al Jazeera, esta ronda de contactos refleja una creciente impaciencia china ante el estancamiento de su diplomacia regional y la falta de avances para poner fin a la guerra entre Washington e Irán.
Omán, situado frente a Irán en el estrecho de Ormuz, ha actuado históricamente como mediador entre Teherán y Washington, un papel que cobra ahora relevancia añadida para una China que, como uno de los mayores importadores de energía del mundo, depende en gran medida de la estabilidad del tráfico marítimo por el Golfo. Sobre Yemen, ambas partes pidieron priorizar los intereses del pueblo yemení y reanudar el proceso político respetando su independencia e integridad territorial.
La ofensiva diplomática de Beijing llega en un momento en que la guerra entre EE.UU. e Irán ha disparado los costes energéticos globales y puesto en cuestión la seguridad de una de las rutas comerciales más estratégicas del planeta, un terreno donde China busca ahora presentarse como mediador frente a Washington.


