Estados Unidos instalará en Argentina una base antidrogas

Washington destina 13,35 millones de dólares y multiplica por diez su cooperación de seguridad con el gobierno de Milei


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

El Departamento de Estado de Estados Unidos decidió instalar en Argentina una sede regional de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL), un paso que profundiza el alineamiento del gobierno de Javier Milei con Washington en materia de seguridad. La nueva oficina llega acompañada de un fondo de 13,35 millones de dólares, que representa multiplicar por diez el presupuesto de cooperación que Estados Unidos venía destinando históricamente al país en este terreno.

Del total aprobado, 7,5 millones de dólares se destinarán en exclusiva a financiar proyectos de cooperación dentro de Argentina, mientras que los 5,85 millones restantes se repartirán entre iniciativas conjuntas con el resto de la región, de la que Argentina también formará parte como socio operativo.

El argumento oficial para justificar este salto de recursos es el cambio en el mapa del crimen organizado: los cárteles y las bandas narco operan hoy con una logística transnacional cada vez más coordinada, lo que —según la versión estadounidense— exige borrar fronteras burocráticas entre países a la hora de investigarlos y perseguirlos.

El anuncio no surge de la nada. En los últimos meses, los gobiernos de ambos países ya habían intensificado el intercambio de información confidencial e inteligencia criminal, una cooperación que, según reportes oficiales citados en el anuncio, permitió desarticular rutas logísticas usadas para mover droga a gran escala.

Desde el Ministerio de Seguridad argentino, la funcionaria Alejandra Monteoliva capitalizó el anuncio en su cuenta de X, donde calificó a Argentina y Estados Unidos como «socios estratégicos» en el combate al delito y aseguró: «Argentina es un país confiable y nuestros aliados lo saben». La frase busca proyectar el respaldo de Washington a la política de seguridad del gobierno de Milei.

El destino concreto de los fondos apunta a la modernización operativa: compra de equipamiento para reforzar la capacidad de rastreo y respuesta de las fuerzas de seguridad, y programas de capacitación para agentes. La porción regional del acuerdo busca además que los países vecinos crucen datos de inteligencia en tiempo real para montar operativos conjuntos contra organizaciones que mueven droga entre fronteras.

Monteoliva cerró su mensaje público insistiendo en que la única forma de enfrentar a organizaciones que «no reconocen fronteras» es trabajar junto a socios internacionales, y remató su publicación con la consigna que el gobierno argentino usa como sello de gestión: «Ley y orden».

La instalación de esta base de la INL se suma a una serie de gestos de acercamiento entre la Casa Blanca y la administración Milei desde su llegada al poder, en un contexto en el que Washington ha reforzado su presencia de seguridad y cooperación antinarcóticos en distintos puntos de Hispanoamérica.

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