Ceuta pide sanciones a Marruecos y Bruselas no se compromete

Vivas dice que la UE mostró ‘comprensión’ pero evitó anunciar medidas tras la entrada de hasta 80.000 migrantes en julio


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha reconocido que su reciente viaje a Bruselas no le permitió arrancar ningún compromiso concreto de las instituciones europeas para sancionar a Marruecos por la entrada masiva e irregular de migrantes registrada los días 30 y 31 de julio de 2026. Vivas trasladó a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo su versión de que Marruecos utilizó la presión migratoria para “poner en jaque” la integridad de la ciudad autónoma, y aseguró que ninguno de sus interlocutores contradijo esa lectura, encontrando en cambio “mucha receptividad y mucha comprensión”.

Aquellos días, miles de personas cruzaron la frontera desde Marruecos hacia Ceuta a través del espigón de El Tarajal, la mayoría a pie y también a nado, en el episodio más grave de este tipo registrado hasta ahora en la frontera. El Gobierno de España fijó oficialmente la cifra en 72.000 entradas irregulares, aunque el ministro Ángel Víctor Torres llegó a hablar de 80.000 el 10 de agosto, una cifra que el propio Ejecutivo matizó después. Vivas, por su parte, sostiene que una operación de esa magnitud —”más de 80.000 personas”, según su propio cálculo— es imposible que se produjera sin que Marruecos lo supiera y lo consintiera, una afirmación que constituye su interpretación política de los hechos y que no ha sido confirmada por fuentes oficiales marroquíes ni por prueba documental alguna.

El presidente ceutí pidió a Bruselas un pronunciamiento “claro e inequívoco” de que Ceuta y Melilla “son España y, por tanto, Europa”, reclamando el respeto de sus fronteras. Entre las peticiones concretas planteadas figuran agilizar los retornos a Marruecos de las personas que aún permanecen en la ciudad, crear un grupo de trabajo para el retorno de menores no acompañados en el marco del Pacto Europeo de Migración y Asilo, reforzar los medios materiales y técnicos en la frontera, y solicitar presencia permanente de Frontex y de la Agencia Europea de Asilo en ambas ciudades autónomas. Vivas confía en que estos objetivos se sostengan sobre los 115 millones de euros de ayuda extraordinaria ya anunciados por la Unión Europea para Ceuta.

Sin embargo, el propio presidente evitó anticipar si habrá sanciones económicas, restricciones en las relaciones con Rabat u otro tipo de medidas, limitándose a decir que espera “que haya respuesta”. Ni la Comisión Europea ni el Parlamento Europeo se han pronunciado públicamente sobre la posibilidad de sancionar a Marruecos, por lo que la receptividad mencionada por Vivas no se ha traducido, de momento, en ningún anuncio oficial.

A finales de agosto seguía sin conocerse con exactitud cuántas personas permanecían en Ceuta tras la crisis, con cifras dispares entre el Ministerio del Interior, que hablaba de unas 5.000, y el Gobierno ceutí, que elevaba la cifra a entre 10.000 y 12.000. La declaración de emergencia nacional solicitada por Vivas fue rechazada por el Gobierno central, que finalmente desplegó al Ejército para reforzar la atención humanitaria. Será en los próximos meses cuando se compruebe si la “comprensión” mostrada en Bruselas se convierte en medidas concretas frente a Rabat, o si Ceuta queda de nuevo a la espera de una respuesta que no llega.

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