La muerte de Lehbib Abdelaziz tensiona el frente saharaui

El luto decretado por la RASD coincide con movimientos diplomáticos de la ONU


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

La muerte en combate de Lehbib Mohamed Abdelaziz, miembro del Secretariado Nacional del Frente Polisario y jefe de la Primera Brigada de Reserva, introduce un nuevo elemento de tensión en el conflicto del Sáhara Occidental. La República Saharaui decretó tres días de luto nacional tras la caída del dirigente militar junto a dos combatientes, mientras dirigía una acción contra el muro militar marroquí, según la agencia oficial SPS.

El hecho tiene una dimensión política superior a la pérdida de un mando militar. Lehbib Mohamed Abdelaziz pertenecía a una generación joven de cuadros saharauis formados entre los campamentos, las universidades argelinas y la estructura militar del Ejército de Liberación Popular Saharaui. Su ascenso al Secretariado Nacional del Frente Polisario en 2024 reflejaba la incorporación de perfiles más jóvenes a la dirección político-militar del movimiento.

La muerte se produce además en un momento de actividad diplomática en torno al expediente saharaui. El enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, tenía previsto llegar el mismo domingo a los campamentos saharauis dentro de una gira regional, con reuniones con la dirección nacional, el Consejo Consultivo y representantes de mujeres, jóvenes y organizaciones de derechos humanos.

Ese cruce entre frente militar y vía diplomática resume el bloqueo actual del conflicto. El Frente Polisario mantiene que cualquier solución debe garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia mediante un proceso libre y democrático, mientras rechaza fórmulas que considere destinadas a legitimar la ocupación marroquí del territorio.

Desde 2020, tras la crisis de Guerguerat, el conflicto volvió a una fase armada de baja intensidad pero persistente. En ese escenario, el muro militar marroquí funciona como eje físico y estratégico de la represión: separa las zonas ocupadas de los territorios liberados y concentra buena parte de las operaciones militares saharauis.

La caída de un miembro joven del Secretariado Nacional refuerza el relato saharaui de continuidad generacional en la lucha, pero también eleva el coste político y humano de una guerra que permanece fuera del foco principal de la agenda internacional. Para Marruecos, el mantenimiento del control territorial sigue siendo el centro de su estrategia; para la RASD y el Frente Polisario, la combinación de presión militar, diplomacia internacional y movilización política continúa siendo el marco de actuación.El luto nacional decretado por la Presidencia saharaui convierte la muerte de Lehbib Mohamed Abdelaziz en un símbolo interno, pero también en una señal hacia el exterior: el conflicto sigue abierto, el frente militar continúa activo y la solución política permanece bloqueada.

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