Jesús D.Castillo
(México) Es escritor, obrero y empresario, además de militante de Vanguardia Mexicana. Es licenciado en Ingeniería Aeroespacial y autor de textos dedicados a la militancia de las Vanguardias Iberófonas Socialistas. Columnista en La República, donde aborda temas de política y filosofía desde una perspectiva socialista. Participa en talleres de lectura y debates filosófico-políticos, colaborando con figuras como Santiago Armesilla. Utiliza plataformas digitales para difundir ideas socialistas y fomentar el debate político.
La idea flota en el aire, aquel geopolitólogo tan famoso en México -Alfredo Jalife Rahme- ha popularizado el término, aunque tiene franjas de verdad su aseveración, cómete unas equivocaciones nucleares que no se puede reducir a enchilar otra. Los fundamentos de ese análisis radican en la importancia geopolítica e histórica que supone la relación entre el Estado-Nación mexicano y el imperio realmente existente, los EE. UU. Qué exista una relación de armonía, y no de vasallaje supone una idea límite que reduce nuestra existencia como mexicanos a un idealismo político que se ha pagado muy caro a lo largo de la historia, la forma más explícita de esto es la perdida de 2.4 millones km2 con el tratado Guadalupe-Hidalgo, más la pérdida olvidada de 447,500 km2 de Centroamérica, que si bien no se perdió en una guerra abierta con EE. UU., si lo fue por propia incompetencia política mexicana, y también por una conducción política muy específica anglosajona de fragmentar lo más posible la Monarquía Hispánica (Plan Maitland), y después sus herederas: las nacientes repúblicas iberoamericanas. La figura de Poinsett en México solo en el otoño 1822 no es cosa de risa, no es una expedición, no es turismo, son planes y programas imperiales muy concretos desde el poder del Estado estadounidense. Lo claro está en que, nuestro enemigo, malamente llamado: aliado estratégico y comercial es el verdugo de nuestra condición, jugándose su propia existencia pisoteándonos. Una pérdida casi olvidada de 2.85 millones de km2 de territorio. Date un quemón con ese dato: ¡2.85 MILLONES DE KM2! ¡DEL TAMAÑO DE ARGENTINA! ¡¿QUÉ MEXICANO SE IMAGINA HABER PERDIDO UNA ARGENTINA DE SU SENO MEXICANO?! Nadie. Esto sin contar con la administración que suponía la administración de la Nueva España: Cuba, Filipinas, Santo Domingo y Puerto Rico, etc. Qué vendrían sumando un huevo y medio más de territorio perdido.
El doctor Jalife utiliza el término de ucranización de México usándolo como una analogía, aunque a veces como sinónimo, de lo que supone para Rusia, Ucrania. La diferencia principal radica en que el doctor cómete un error garrafal, lo peor, los mexicanos nos la hemos creído. Todo eslavo consciente, sensato e inteligente, ucraniano o ruso, se percata de inmediato que la raíz de la civilización ruso-eslava está justamente en Kiev, la antigua Russ de Kiev. No me detendré a explicar la historia que supone la historia de Ucrania y Rusia, lo que sí, y lo dejo claro, la matriz, las entrañas de donde brota y se parte la historia de la civilización ruso-eslava es Kiev, para Rusia esta guerra es tanto como luchar por su propia madre, su Madre Patria. Por supuesto que, para hablar de una plataforma continental, de una ecúmene civilizatoria, de una civilización, se deben de reunir una serie de características comunes que permitan la construcción de una identidad, unidad e igualdad (pluralmente). Algo que vemos en las cinco plataformas civilizatorias expuestas desde el Materialismo Político. Y sumándole lo que esto supone, es decir, estas ecúmenes al mismo tiempo se oponen entre sí debido a su conformación, al conjunto de propiedades comunes y particulares. (Armesilla)
Y aquí es donde radica el principal problema que supone el análisis del Doctor, si Rusia lucha por su propia Madre, Hablar de La ucranización de México supone en poner sobre la mesa, tanto que, ¿México es la Madre de EE. UU.? O peor aún, ¿qué la Madre de México es EE. UU.? ¿Quién puede afirmar esto? ¿Qué mexicano podría, y tendría el valor de afirmar esto? Probablemente un vendepatria o tal vez, un rompepatria. Pero lo más gordo de este asunto, y que, desde un análisis materialista, si bien EE. UU. no es la Madre de México, no se puede entender la República Mexicana sin el imperio estadounidense, es más, no se puede entender prácticamente ninguna república iberoamericana sin el ente imperial anglosajón de Washington. Pero ¿Dónde radica, brota y parte México? Aquí está el matiz y lo importante, México es el resultado de lo que supone una fragmentación imperial de la Monarquía Católica Hispánica, esta fragmentación y su punto de partida es la de la Nueva España (7 millones de KM2), en su forma territorial, institucional, histórica-política, si bien fue un fracaso conservar el mantenimiento y recurrencia del Estado tal como fue heredado, México parte de lo que fue la Nueva España, ya degenerada y cerrada políticamente por y para los intereses angloamericanos -sin robarse una buena parte de ello-, entretejido con el viejo orden hispánico. Y la Nueva España, ¿Dé dónde nace, brota o parte? De la reconquista de la península ibérica contra el Islam, sin más, no es casualidad que el mismo año que se toma Granada, se descubra el nuevo mundo, más la valiosa aculturación que supuso la absorción imperial generadora de los pueblos indígenas amerindios, si bien esto no es una obra historiográfica de la historia de México, de España o de la Monarquía Hispánica, si hay que decir lo que es, la Madre Patria de la Nueva España es España, no por nada, esta tierra fue llamada como Cortés lo demando: “Por lo que yo he visto y comprendido cerca de la similitud que toda esta tierra tiene a España, así en la fertilidad como en la grandeza y fríos que en ella hace, y en muchas cosas que la equiparan a ella, me pareció que el más conveniente nombre para esta dicha tierra era llamarse la Nueva España del mar Océano; y así, en nombre de vuestra majestad se le puso a que este nombre. Humildemente suplico a vuestra alteza lo tenga por bien y mande que se nombre así.”
El problema tan gordo que tenemos en México, no México en abstracto, sino para la parte viva de la nación, que terminan siendo todos los mexicanos, todos aquellos que a diario buscan en el horizonte respuestas a sus situaciones, a lo duro que es vivir, y lo difícil que es llevar pan a la mesa y ofrecerles un mejor futuro a los suyos. Es que el planteamiento histórico político también abstracto de lo expuesto arriba no es tan abstracto como pudiéramos suponer, este análisis objetivo, concreto, e histórico es donde radica en la historia de nuestra civilización el futuro. Si bien el futuro inmediato esta “asegurado” con las políticas de morena -de forma muy discutible también-, esto no terminará más que de la misma forma que han lo han hecho las administraciones pasadas, incluso las neoliberales, y las priístas. Seguimos en bucle pensando que el “mejor socio comercial” angloamericano nos va a ofrecer una salida a nuestra situación, cuando en realidad parece ser todo lo contrario, nos están hundiendo en su propia decadencia. Si la clase dominante en Washington esta cooptada por un grupo de personas perversas que han llegado a cometer crímenes inimaginables con el caso Epstein, y otros, aún, enmascarados. Por ello México no le debe nada a EE. UU. ni su existencia ni mucho menos, todo lo contrario, ellos nos deben todo el valor agregado que han extraído de todos los mexicanos trabajadores de este lado de la frontera y del otro, para que unos señores en Wall Street se hayan, y lo sigan haciendo; mamando como becerros echados. México tampoco le debe nada a España, el estado-nación español es solo un pedazo más de lo que fue aquél grandioso Imperio Hispánico, por ello, pedir disculpas es una completa estupidez, pero ese es otro tema, más lo que sí le debe México, es a una España Imperial, a una España que no se le puede reducir a la península ibérica, sino, en plural, se lo debe a las Españas, y parte de esas España era la suya propia: la Nueva España, a las España hermanas que hoy tienen otros nombres. Y si bien podríamos decir que el espacio vital geopolítico para EE. UU. es el Golfo de México, el Caribe, y por supuesto, México, que se jodan. (Ratzel) Ningún mexicano derramara su sangre por y para los intereses de unos pervertidos anglosajones hijos de puta. Así que si, Jalife se EQUIVOCA, México es mucho más grande de lo que él imagina, no es para la nada la Ucrania de EE. UU., no nos les debemos a los estadounidenses en absoluto, es más, México puede convertirse en la Prusia de la Iberofonía, su ecúmene civilizatoria, ya eso dependerá de lo que haga HOY.


