La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
Un nuevo episodio de tensión diplomática ha irrumpido en el debate internacional sobre el estatus de Ceuta y Melilla después de que el exasesor del Pentágono Michael Rubin instara públicamente al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, a reconocer ambas ciudades como “territorios marroquíes ocupados”. La propuesta fue publicada en un análisis del think tank Middle East Forum, donde el analista sostiene que Washington debería apoyar las reivindicaciones territoriales del Reino de Marruecos sobre las dos ciudades españolas.
La declaración ha generado estupor en medios y círculos diplomáticos debido a las implicaciones que podría tener para el equilibrio político del Mediterráneo. Ceuta y Melilla son ciudades autónomas de España muy anteriores a la creación del Estado Marroquí, integradas en el sistema constitucional del Estado español y en el marco jurídico de la Unión Europea, con representación institucional propia y ciudadanía plenamente española.
Contexto nacional
En el plano interno de España, la propuesta de Rubin se interpreta como una crítica directa a la soberanía española sobre ambas ciudades. El analista argumenta que Washington debería seguir una lógica similar a la aplicada en 2020, cuando la administración de Donald Trump y, de facto, el gobierno español (2022) reconocieron la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Sin embargo, su planteamiento no representa una posición oficial del gobierno estadounidense. Diversos especialistas en derecho internacional subrayan que Ceuta y Melilla forman parte del territorio español desde hace siglos y que su estatus jurídico no deriva de procesos coloniales recientes, sino de una evolución histórica mucho más antigua.
Ceuta fue incorporada a la Corona portuguesa en 1415, durante la expansión atlántica de los reinos ibéricos. Tras la Unión Ibérica entre Portugal y España en el siglo XVI, la ciudad pasó a integrarse definitivamente en la Monarquía Hispánica, manteniéndose bajo soberanía española desde 1668, cuando el Tratado de Lisboa confirmó oficialmente su pertenencia a España.
Por su parte, Melilla fue ocupada por la Corona de Castilla en 1497, también dentro del contexto estratégico de control de rutas mediterráneas y defensa del comercio marítimo. Desde entonces ha sido española de forma continua.
Este dato histórico es relevante en el debate contemporáneo porque ambas ciudades formaban parte de la Monarquía Hispánica siglos antes de la formación del Estado marroquí moderno, cuya configuración política actual se consolida principalmente en el siglo XX, tras el final del protectorado francés y español en 1956.
Contexto regional
En el ámbito regional del Mediterráneo occidental, la cuestión de Ceuta y Melilla forma parte de una relación compleja entre España y Marruecos, marcada por cooperación estratégica y episodios de tensión diplomática.
El Reino de Marruecos ha mantenido reivindicaciones políticas sobre ambas ciudades, considerándolas territorios pendientes de integración. Sin embargo, el asunto no se encuentra formalmente abierto como conflicto territorial en organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas.
Las relaciones bilaterales entre Madrid y Rabat se caracterizan por una fuerte interdependencia en materias como seguridad fronteriza, control migratorio, comercio y cooperación energética. A pesar de ello, episodios como crisis migratorias en Ceuta o declaraciones políticas marroquíes sobre los enclaves suelen reactivar el debate territorial.
Contexto internacional
El planteamiento del exasesor del Pentágono adquiere mayor relevancia en el contexto de la creciente importancia estratégica de Marruecos para Estados Unidos e Israel. Rabat ha reforzado en los últimos años su papel como socio militar y energético en África y el Mediterráneo, además de actuar como actor clave en el control de rutas migratorias hacia Europa.
Según análisis publicados en medios internacionales y en centros de pensamiento, la política estadounidense hacia Marruecos se ha intensificado desde el reconocimiento de su soberanía sobre el Sáhara Occidental, decisión que modificó décadas de equilibrio diplomático en el norte de África.
Un eventual cambio de posición de Estados Unidos e Israel respecto a Ceuta y Melilla tendría implicaciones directas para la Unión Europea, dado que ambas ciudades forman parte del territorio de un Estado miembro. Además, abriría un escenario diplomático delicado dentro de la OTAN, ya que cualquier cuestionamiento de su soberanía afectaría a un país aliado.
Escenarios posibles
Por el momento, las declaraciones de Michael Rubin se sitúan en el ámbito del debate estratégico y no representan una iniciativa oficial de la política exterior estadounidense. No obstante, el episodio refleja cómo los equilibrios geopolíticos del Mediterráneo occidental continúan siendo objeto de análisis y presión en distintos foros internacionales.
La discusión también pone de relieve que el debate sobre Ceuta y Melilla no solo es político o diplomático, sino profundamente histórico, ya que ambas ciudades forman parte de la estructura territorial española desde varios siglos antes de la formación del actual Estado marroquí.


