La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
La reciente concentración de miles de embarcaciones chinas en formaciones coordinadas en el mar de China Oriental ha reactivado el debate sobre el uso de flotas pesqueras como instrumento estratégico en el Indo-Pacífico. Aunque el fenómeno se ha detectado principalmente al norte de Taiwán y en áreas del mar de China Oriental, su impacto geopolítico afecta directamente a Filipinas, uno de los países que mantiene disputas territoriales más activas con Pekín en el Mar de China Meridional.
El impacto sobre Filipinas
Para Filipinas, la proliferación de estas flotas representa un desafío estratégico inmediato. Manila denomina “West Philippine Sea” al sector del Mar de China Meridional que considera parte de su zona económica exclusiva, donde mantiene disputas con China en torno a arrecifes, bancos de arena y posibles reservas energéticas.
En este contexto, la movilización de grandes flotas civiles chinas puede modificar el equilibrio de control en el mar. Una presencia masiva de embarcaciones permite bloquear zonas pesqueras utilizadas por pescadores filipinos, dificultar las patrullas de guardacostas o impedir exploraciones energéticas en áreas que Manila considera propias.
Un antecedente claro ocurrió en Whitsun Reef, dentro del archipiélago de las Spratly, donde centenares de barcos chinos permanecieron agrupados durante semanas en 2021. Filipinas denunció entonces que la concentración no respondía a actividades pesqueras sino a una operación de presión territorial.
La situación se vuelve aún más sensible en Second Thomas Shoal (Ayungin), un arrecife donde Filipinas mantiene una pequeña guarnición militar a bordo del buque encallado BRP Sierra Madre. Las autoridades filipinas han denunciado repetidamente que barcos chinos intentan impedir el abastecimiento de esta posición mediante maniobras de bloqueo.
Recursos energéticos en disputa
Otro factor clave es la competencia por los recursos energéticos submarinos. El Mar de China Meridional se considera una región con importantes reservas potenciales de gas y petróleo. Filipinas busca desarrollar nuevos proyectos energéticos cerca de Palawan y en el área conocida como Reed Bank.
La presencia de flotas chinas en la región genera incertidumbre en las compañías energéticas estadounidenses interesadas en estos proyectos. La presión marítima, incluso sin confrontación militar, dificulta la explotación de recursos.
Estrategia de “zona gris”
Expertos en seguridad marítima describen estas operaciones como parte de la llamada estrategia de “zona gris”, un conjunto de acciones que se sitúan entre la diplomacia y el conflicto abierto. En este enfoque, los barcos pesqueros y otras embarcaciones civiles actúan como instrumentos de presencia estratégica.
Para Filipinas, esta dinámica implica que el enfrentamiento marítimo con China no se desarrolla a través de buques de guerra, sino también mediante una presencia permanente de embarcaciones civiles coordinadas, capaces de saturar áreas enteras del mar.
Una región clave para el comercio mundial
El Mar de China Meridional es una de las rutas marítimas más importantes del planeta. Aproximadamente una quinta parte del comercio mundial atraviesa estas aguas, incluyendo grandes volúmenes de petróleo y gas destinados a las economías de Asia oriental.
Por este motivo, la disputa no involucra solo a China y Filipinas. Estados Unidos, Japón y varios países del Sudeste Asiático mantienen una presencia creciente en la región.
La movilización de grandes flotas pesqueras sugiere que el control del Mar de China Meridional seguirá siendo una cuestión estratégica central en los próximos años.


