La guerra del petrodólar: ¿Es el ataque a Irán el último muro de contención de los BRICS?

De la asfixia a Venezuela al cortejo estratégico de la India: Washington activa la “fuerza bruta” financiera para evitar el fin de su hegemonía monetaria


Adrián Sánchez Sallán Adrián Sánchez Sallán

(España) Editor en La Iberofonía, especialista en defensa y geopolítica. Combina su profesión como técnico en procesos industriales con sus estudios en el programa de Experto Universitario en Materialismo Político en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es portavoz del Ateneo Iberófono Juan Latino.

En el tablero de la geopolítica mundial, las balas suelen seguir el rastro de la divisa en la que se factura la energía. Mientras los titulares se centran en el estrépito de los bombardeos y las tensiones nucleares, bajo la superficie se libra una batalla existencial: la supervivencia del dólar como moneda de reserva global frente al avance de la desdolarización liderada por los BRICS.

El desafío de los BRICS y el fin del “privilegio exorbitante”

Desde 1974, la hegemonía de Estados Unidos ha descansado sobre el acuerdo del petrodólar: el mundo necesita dólares para comprar petróleo y, por tanto, el mundo siempre necesita financiar la deuda estadounidense. Sin embargo, este esquema enfrenta hoy una amenaza sistémica. La entrada de Irán en los BRICS no fue un simple movimiento diplomático; fue un desafío directo al corazón financiero de Washington. Al integrarse en un club que busca activamente monedas alternativas, Teherán se posicionó como el nodo principal para que el crudo fluya hacia las potencias asiáticas fuera del circuito del dólar.

Venezuela: El uso del “garrote” y el aviso a navegantes

Para entender la ofensiva actual, es imperativo mirar hacia el Caribe. Venezuela, poseedora de las mayores reservas de crudo del planeta, fue el primer objetivo de esta estrategia de contención. Sin ser socio formal de los BRICS, pero con una estrecha relación estratégica con sus miembros, Caracas intentó diversificar sus ventas en divisas no occidentales.

La respuesta fue un bloqueo asfixiante. El objetivo no era solo un cambio de régimen político, sino impedir que el petróleo venezolano sirviera de combustible para fortalecer un sistema financiero rival. El mensaje quedó grabado en el mercado energético: quien intente puentear al dólar con sus recursos naturales, enfrentará el aislamiento total.

El “caballo de Troya” energético: El cortejo a la India

Pero Washington no solo utiliza la fuerza; también utiliza la seducción estratégica para fracturar al bloque disidente. Un ejemplo magistral es el reciente acercamiento a la India, miembro fundador de los BRICS y pieza clave del eje euroasiático.

En un intento por evitar que Nueva Delhi se vuelque plenamente al “petroyuan” o a sistemas de pago alternativos, EE. UU. ha puesto sobre la mesa una oferta tentadora: garantizar el suministro de petróleo estadounidense y facilitar el acceso al crudo venezolano bajo licencias especiales. Esta maniobra busca sustituir la dependencia india del crudo iraní, manteniendo a la India dentro de la órbita del dólar a cambio de energía barata. Es, en esencia, un intento de comprar la lealtad de un gigante para que no termine de derribar el muro del petrodólar.

Irán: El campo de batalla de la desdolarización

Hoy, con el conflicto bélico estallado en territorio iraní, la teoría deja paso a la ejecución física. Atacar a Irán —miembro de pleno derecho de los BRICS+— supone golpear el tablero antes de que las piezas de la desdolarización terminen de colocarse.

Estados Unidos parece haber optado por la “guerra preventiva financiera”. Al desestabilizar a Irán, no solo se interrumpe un corredor energético vital, sino que se fuerza a que el mercado global de crudo se mantenga, por las malas, dentro de las instituciones controladas por Occidente. Los misiles hoy buscan un objetivo que no aparece en los partes de guerra oficiales: enviar un mensaje letal a cualquier nación que pretenda abandonar el sistema SWIFT o comerciar su energía en monedas locales.

¿Supervivencia o declive?

El conflicto actual no es una cuestión de ideologías, sino de monopolio versus multipolaridad. El ataque a los nodos energéticos de los BRICS y el chantaje petrolero a la India son las dos caras de una misma moneda: el intento desesperado de Washington por evitar que su divisa pierda el trono. La pregunta que queda en el aire es si el uso de la fuerza podrá detener un proceso geoeconómico que parece haber llegado, finalmente, a un punto de no retorno.

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