David de Quevedo
(España) Es investigador en los campos de la filosofía, la política y la historia general. Estudiante del grado en Filosofía por la UNED, ha publicado artículos en medios como La Razón Comunista y SAENAL, donde aborda temas desde una perspectiva crítica y materialista. Colabora activamente con el grupo editorial de LaRepública.es. Es miembro de la asociación cultural Vanguardia Española. Su trabajo combina análisis teórico con compromiso político. Participa regularmente en actividades de formación y divulgación en el ámbito hispánico.
A partir del jueves 24 de febrero de 2022 debido al irrumpimiento del ejército ruso en Ucrania, el continente europeo casi en su totalidad comienza a considerar serias complicaciones con respecto a la compra de gas natural licuado procedente de Rusia. Con todas las alarmas encendidas, será en el seno del Parlamento Europeo donde se discutirá a toda velocidad la elaboración de un rápido plan alternativo y lo más económicamente rentable para que Europa ─especialmente el norte, el centro y partes del este─, una vez llegado el invierno, no se congele. Y como estamos diciendo, casi todos los gobiernos entraron en pánico… excepto el nuestro. Líderes europeos instaron a España a derivar parte de su gas natural al resto del continente debido a la crisis que provocó el conflicto ruso-ucraniano, y es que España tiene la ventaja de que la mayor parte de su gas natural no es ruso, sino argelino. En un primer momento el gobierno del PSOE se negó a acatar la petición ─asombrosamente─, pero la grave osadía de los españoles duró poco; tan poco que Madrid aflojó la cuerda a la primera advertencia de Bruselas y Berlín. Examinemos de dónde procede el gas de Europa en general y de dónde el que consume España en particular.
Europa compra gas a Rusia principalmente por su bajo costo, la proximidad
geográfica facilitada por una extensa red de gasoductos y la necesidad de una fuente energética estable para la calefacción, industria y electricidad, lo que ha convertido al gas ruso en una opción económica y logísticamente conveniente durante décadas. Europa cuenta con reservas de este hidrocarburo, no obstante muy limitadas y casi agotadas. Rusia goza de tener en Siberia en torno al 26-28% de las reservas mundiales de gas natural, del cual un porcentaje significativo está destinado a la exportación europea, china e india. Europa comenzó a comprar gas ruso en 1973 mediante acuerdos comerciales con vista a largo plazo, muy interesada en el gran entramado industrial que la Unión Soviética estaba levantando en Siberia, el cual garantizaba gas de sobra para todos durante unos dos siglos, aproximadamente. El primer país en recibir gas natural soviético fue la
República Federal Alemana (RFA) el 1 de octubre de 1973, siendo el primer paso para consolidar una relación energética necesaria a precios razonables y en pequeñas cantidades suficientes para la época. Próximamente miembros como Reino Unido, Italia, Suiza, Países Bajos o Austria se suman a la compra de gas soviético, presentándose como clientes fiables a pesar de la Guerra Fría; pero este aumento en la clientela de la URSS supuso complicaciones para la exportación del gas natural. No había forma de enviar tanta cantidad. Será en 1984, una década más tarde, cuando se pondrá en funcionamiento el primer gasoducto, el Urengoy-Uzhhorod, con una longitud de 4.500 kilómetros y con casi un metro y medio de diámetro, capaz de suministrar toda la demanda a los clientes de Europa occidental. La demanda de gas ruso siguió aumentando y se procedió a la construcción de nuevos gasoductos como el Yamal, construido en 1996, y el Nord Stream 1, terminado de instalar en el mar báltico en 2011, entre otros.
¿Cuál es el papel de España en toda esta historia? España emprendió tratos
comerciales con Argelia en 1969 mediante el primer carguero de gas que llegó a Barcelona desde la ciudad de Argel. El primer contrato que garantizaría el suministro de gas natural licuado a largo plazo entre Argelia y España se firmaría en 1972, entre la empresa española Catalana de Gas (1987) ─después Gas Natural (1991), más tarde Gas Natural Fenosa (2009), hoy Naturgy (2018)─ y el monopolio estatal argelino Sonatrach, fundado en 1963. Y es que debido a la distancia tan amplia que existe entre España y Rusia, así como por las nulas simpatías que la España franquista guardaba por el comercio con la URSS, el gobierno español aprovechó una oportunidad necesaria a la par que estratégica para la obtención de gas natural licuado. El proyecto suponía ser de un alto interés, puesto que España podría obtener gas de excelente calidad a un precio accesible y
situado a poca distancia en comparativa con el resto de miembros del continente en su comercio con los soviéticos, sin que la importación del material atravesase terceros países, suponiendo un billete directo Argel-Barcelona. España comenzaría a recibir buques de carga con gas argelino ininterrumpidamente hasta la década de los 90, fecha en la que da comienzo la planificación de un gran gasoducto que cruzase el Estrecho. De acuerdo a las técnicas de instalación de canales y tubos para la exportación /importación de gas, el coste de estos gasoductos siempre será inferior instalados en tierra antes que bajo el agua, a pesar de que la técnica de instalación submarina de conductos ya era explotada antes de la IIGM. Esta es la razón de que el primer conducto construido de Argelia a España, el
Magreb-Europa en 1996, impulsado por la empresa española Gas Natural, tuviese que atravesar Marruecos en un tramo de más de 400 kilómetros de distancia antes de introducirse en las aguas del Estrecho de Gibraltar, hundiéndose en la localidad de Ceuta y emergiendo en la ciudad de Algeciras, llegando hasta Córdoba.
No obstante tras este periodo en el que el primer gasoducto funcionó
adecuadamente, Argelia opta por sugerir un nuevo proyecto: el Medgaz. Un
gasoducto que de forma directa conecte Argelia con España bajo el Mediterráneo para evitar el paso del gas por Marruecos. Las razones de este nuevo proyecto que vería la luz en 2011 son sencillas. Argelia y Marruecos han mantenido tensiones geopolíticas desde la Guerra de las Arenas en 1963 debido a un desacuerdo fronterizo que Francia ─como país que durante aquellos años ocupaba gran parte del Magreb─, no se encargó de delimitar en los mapas oficiales, lo que desembocó a su vez en que cuando el gobierno galo se hubo marchado de la zona, siendo ya esta independiente, marroquíes y argelinos batallasen por un tramo de tierra de 150 kilómetros. Más tarde, en 1975, Argelia apoyaría al Frente Polisario en contra de los intereses expansionistas de Marruecos una vez muerto Francisco Franco, y el
gobierno español habiendo entrado en un estado de incertidumbre e inacción. Debido a este evento la diplomacia entre Argelia y Marruecos sería sometida a una tensión permanente. También se dará un cierre de fronteras entre los dos países árabes ocasionado por un atentado en Marrakech en 1994. La frontera sigue cerrada hasta hoy, permaneciendo una leve y áspera diplomacia entre ambas naciones. Por último, en 2021 Argelia rompe definitivamente todas las relaciones diplomáticas con Marruecos por sus acercamientos a Israel y por grandes desavenencias con respecto al Sáhara Occidental, el cual es un claro y rotundo interés geopolítico de Marruecos en sus planes de expansión. Este problema también afectaría al paso del gas. En dicho año 2021 quedará, por consiguiente, cerrado el gasoducto Magreb-Europa para evitar que Marruecos pudiese sabotear el gas argelino comprado por España, utilizando exclusivamente para ello el Medgaz. Tras el evento de enemistad entre Argelia y Marruecos en el que quedaría
cerrado el primer gasoducto construido, se amplía aún más el Medgaz añadiéndole capacidad de exportación, aumentando la capacidad de 8.000 millones de metros cúbicos a 10.000 millones debido a que en torno al 40% del gas natural que España consume es de origen argelino, según el año.
Pero entonces, ¿qué pasó en 2022 para que España decidiese convertirse en un cliente de Estados Unidos para comenzar a adquirir su gas? ¿No era suficiente con el gas argelino? ¿Por qué comenzamos todos a creer que España ya no importaba gas argelino y que el que consumimos hoy proviene de los Estados Unidos? ¿Es cierto que ya no consumimos gas de Argelia?
Expliquémoslo por partes. España sigue importando gas argelino con total
naturalidad. Jamás ha disminuido la cantidad de gas demandado a Argelia, por lo que nuestro socio del norte de África sigue liderando el suministro de gas natural licuado con diferencia. Esto sigue sucediendo a pesar de que la exportación americana del mismo hidrocarburo a España se ha triplicado desde 2022. El 2025 cerró con un 38,5% del gas consumido de origen argelino, mientras que el 30% fue de origen estadounidense. Un año más atrás, en 2024, el ciclo quedó igualmente cerrado con la misma cifra de gas importado de nuestro socio árabe, otro 38,5%: un 12,8% más que en el año 2023. Es decir, que la demanda de gas de España a Argelia ha aumentado a pesar de la guerra entre Rusia y Ucrania, y a pesar de la elevación de demanda de gas estadounidense por parte de España.
No obstante, el motivo por el que España ha optado por añadir a Estados Unidos a su cartera de distribuidores de gas natural tiene mucho que ver con los planes que el PSOE ha compartido con Marruecos. Cabe mencionar en este apartado que hasta el día de hoy, nadie entiende el vuelco del gobierno español hacia Marruecos. Ni otros gobiernos del entorno mundial, ni agrupaciones de periodistas nacionales e internacionales, ni partidos políticos españoles y extranjeros, ni expertos investigadores, ni la propia población española y marroquí logran comprender cuál es la obsesión que tiene el PSOE con respecto a beneficiar a Marruecos. Solo en el
seno del PSOE conocen y elaboran la razón.
Y es que España decide adquirir gas de los Estados Unidos con el ambiguo
pretexto de «diversificar fuentes de suministro, seguridad energética y por
limitaciones técnicas» ante una tensión geopolítica que España comenzaría a tener con Argelia por la larga lista de favores que se han decidido llevar a cabo con Marruecos. En 2022 estalla este problema. España y Argelia comienzan a generar tensiones diplomáticas debido, primero, a la suspensión por parte de Argelia del tratado de amistad que ambos países mantuvieron una vez se vio aprobada la sugerencia de Marruecos por parte del PSOE a la hora de plantear una expansión marroquí hacia el Sáhara Occidental, abandonando así tanto al Frente Polisario como nuestra responsabilidad para solucionar el problema del Sáhara Occidental
(la cual nos corresponde a nosotros hasta el día de hoy), y ante la que Argelia
estaba dispuesta a ayudar. Segundo, Argelia dio orden de establecer un bloqueo comercial en forma de congelación de las operaciones bancarias para el comercio exterior, lo que afectó gravemente a las exportaciones de España a Argelia. Y tercero: a pesar de que el comercio de gas a través del Medgaz sigue su curso debido a contrato, Argelia ha advertido (habiendo visto que nos encanta hacerle favores a Mohamed VI) que cualquier desvío de su gas hacia Marruecos por parte de España será motivo de rotura y cancelación automática del contrato; puesto que si bien el primer gasoducto ─el Magreb-Europa─ está cerrado, solo lo está en dirección Argelia-España, pero no en dirección España-Marruecos.
A mediados de 2025 España y Argelia comenzaron a experimentar un proceso de deshielo, recuperando el tráfico comercial que tuvimos antes del 2022 y volviendo a normalizar las relaciones tras haberse llevado a cabo reuniones intergubernamentales entre Madrid y Argel. No obstante y a pesar de ello, Argelia sigue manteniendo sus advertencias a España con respecto a su inclinación por agradar a Marruecos. El gas natural que hasta hoy llega a España sigue estando liderado por exportaciones argelinas, y todos los indicadores apuntan a que la demanda de gas argelino por parte de España seguirá en aumento.


