Belén Casas
(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.
La vigilancia empieza antes del viaje
La Administración de Donald Trump estudia ampliar de forma drástica los requisitos para autorizar la entrada de visitantes extranjeros. Una propuesta impulsada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza plantea que quienes deseen viajar a Estados Unidos deban facilitar sus perfiles en redes sociales para su revisión previa por parte de las autoridades.
El control no se limitaría a contenidos recientes: los agentes podrían examinar hasta cinco años de actividad digital, incorporando esta información al proceso de autorización electrónica de viaje para ciudadanos de países que actualmente no necesitan visado.
Del viajero a su entorno familiar
El alcance de la medida va más allá del individuo que solicita la entrada. El documento propone exigir información detallada sobre familiares directos, incluyendo nombres, fechas y lugares de nacimiento, residencia y datos de contacto.
Además, se contempla la recopilación de información personal acumulada durante años —como teléfonos y correos electrónicos antiguos— junto con datos biométricos, lo que ampliaría de forma significativa la capacidad de seguimiento y archivo de las autoridades estadounidenses.
Expertos en privacidad alertan de que este modelo extiende la frontera hasta la esfera íntima y convierte la visita turística en un proceso de inspección integral.
Un endurecimiento sostenido de la política de entrada
La iniciativa no surge de forma aislada. En los últimos meses, Washington ya había impuesto requisitos de vigilancia digital a estudiantes extranjeros, obligándolos a mantener perfiles públicos en redes sociales, y anunció tarifas extraordinariamente elevadas para determinadas visas laborales.
Estas decisiones forman parte de una estrategia más amplia que redefine la movilidad internacional como un privilegio condicionado al escrutinio permanente, incluso para estancias temporales.
Menos visitantes, más control
Las consecuencias ya son visibles. La consultora Tourism Economics prevé una caída significativa del turismo internacional hacia Estados Unidos y una reducción sustancial del gasto de visitantes, con pérdidas económicas de miles de millones de dólares.
Pero el impacto no es solo económico. Analistas advierten de un deterioro profundo de la imagen del país, cada vez más asociado a la vigilancia preventiva y al control social, incluso en contextos no migratorios.
Análisis: la frontera como dispositivo político
La propuesta refleja un cambio estructural: entrar en Estados Unidos implica aceptar un modelo de supervisión que normaliza la sospecha. Bajo el argumento de la seguridad, se consolida un sistema donde la vida digital, familiar y biológica pasa a ser parte del filtro estatal.
No se trata solo de viajar, sino de someterse a un régimen de control que redefine la relación entre Estado y visitante.
Fuente: RTVE, Huffpost, El País, BBC.


