Paniberismo e iberofonía: una propuesta para la articulación del Mundo Ibérico

Entrevista a Frigdiano Álvaro Durántez Prados


Adrián Sánchez Sallán Adrián Sánchez Sallán

(España) Portavoz del Ateneo Iberófono Juan Latino, Editor en La Iberofonia, especialista en defensa y geopolitica. Combina su profesión cómo Técnico en procesos industriales con sus estudios en el programa de Experto Universitario en Materialismo Político en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina.

Con motivo del trigésimo aniversario de la constitución de la Sociedad Paniberista Española —creada por Frigdiano Álvaro Durántez Prados en diciembre de 1995, y cuya efeméride coincide con el lanzamiento de nuestro medio de comunicación La Iberofonía— hemos tenido el placer de conversar con su fundador durante el III Congreso de la asociación “Amigos de la Hispanidad”, celebrado bajo el lema Las Españas Olvidadas. Frigdiano Álvaro tuvo la amabilidad de concedernos una
entrevista tan profunda como esclarecedora.

Frigdiano Álvaro Durántez Prados (Madrid, 1969)

es doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid, con Premio Extraordinario. Es director de Relaciones Institucionales de la Fundación Universitaria Iberoamericana(FUNIBER), profesor de la Universidad Europea del Atlántico y director de la Cátedra FUNIBER de Estudios Iberoamericanos y de la Iberofonía, la primera de carácter panibérico, interuniversitario e intercontinental en el ámbito de las lenguas española y portuguesa. Especialista en relaciones internacionales y geopolítica, es considerado el principal impulsor del concepto de Iberofonía o Paniberismo, que propone la articulación de un espacio multinacional de países de lenguas ibéricas en todos los continentes. Ha asesorado a instituciones como el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Casa de Su Majestad el Rey, y es autor del tratado Iberofonía y Paniberismo. Definición y articulación del Mundo Ibérico (2018). Entre otras distinciones, ha recibido la Orden del Mérito Civil y la Encomienda de la Orden de Carlos III.

Pregunta:
Empecemos por el principio: ¿cómo llegas al paniberismo? ¿Qué es lo que te llamó la atención y por qué lanzaste y articulaste esta propuesta geopolítica y lingüística?


Respuesta:
Pues mira, sí, fue siendo muy joven, verdaderamente desde que empecé a tener “uso de razón política”; y comencé muy pronto, antes incluso de iniciar el bachillerato. Recuerdo estar en Inglaterra con compañeros angoleños allá al terminar octavo de EGB, con 14 años, a mediados de los 80, y ya expuse lo que venía pensando desde hacía tiempo: que este mundo hispánico, este mundo iberoamericano de lengua española y
portuguesa, estaba incompleto porque le faltaba una parte sustancial, que era Iberoáfrica, la gran olvidada. Es decir, era preciso completar el mundo iberoamericano con Iberoáfrica esencialmente, pero también con otros espacios y pueblos de raíz o vinculación ibérica en Asia y Oceanía; igualmente, era necesario acercar la dimensión estrictamente hispana y la lusófona en torno a la intercomprensión natural que se da entre el español y el portugués, un fenómeno único que no ocurre con otros grandes idiomas internacionales. Y aquí vemos ya la doble dimensión —geopolítica y glotopolítica (de política de la lengua) de toda esta cuestión. De alguna manera, había que borrar esa línea de Tordesillas que desde hacía 500 años venía separando a gran parte de los países de América de gran parte de los países de África, y que ya era el momento.
De hecho, unos años después de comenzar estos planteamientos, se celebró en 1991 la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que, efectivamente, dejaba fuera a África, a los países iberoafricanos de lenguas portuguesa y española. Y, pocos
años después de acabar la carrera universitaria, con 26 años de edad, decidí formalizar esta propuesta de alguna manera. Entonces, constituí con familiares y amigos la Sociedad Paniberista Española a partir de un formato muy sencillo: una entidad civil, una asociación, que promovía la articulación de una Comunidad Panibérica de Naciones que reuniese a todos los países soberanos de lenguas española y portuguesa del mundo, y también a otros pueblos de raíz o vinculación lingüística y cultural ibérica, sin excepciones geográficas, en todos los continentes.


Con esa idea, pensé que había que implicar no solamente a España, sino otros países iberohablantes. En años sucesivos —hablo de los 90—, con colegas de Bolivia, de Nicaragua y de otras naciones, creamos algunas entidades que promovían esto, asociaciones civiles que fomentarían esta propuesta desde su ámbito específico. Yo consideraba al principio la estrategia de crear una red para ir avanzando más rápido.

En todo caso, la Sociedad Paniberista Española se constituyó en diciembre de 1995, como consta en los registros, y esto me permitió ir con una representatividad, con una institucionalidad, a un viaje importante que realicé muy pronto, en los primeros meses de 1996. Fue al gran país iberoafricano que es Mozambique; y allí, representando a esta entidad pionera, pude entrevistarme y reunirme con altos funcionarios del Ministerio de Negocios Extranjeros del país, que se mostraron muy interesados. A partir de entonces, la evolución durante tres largas décadas de esta propuesta geopolítica ha discurrido especialmente por los ámbitos institucionales y académicos en los que he desarrollado mi vida profesional, aunque ahora ya ha alcanzado otros horizontes y hay otras personas e instituciones involucradas. Es cierto que el paniberismo plantea una propuesta muy lógica basada en las afinidades lingüístico-
culturales y en el interés cooperativo y geopolítico de un conjunto de países, pero debo reconocer que durante sus primeros lustros se ha abierto camino gracias en gran medida a impulsos y trabajos personales que, desde cierta perspectiva académica, serían calificados como “constructivistas”.

Pregunta:
Ahora tengo que hacer un par de preguntas que me surgen siguiendo tu trabajo: diferencias entre paniberismo e iberofonía.


Respuesta:
Ya hemos ido delimitando algunos conceptos. La iberofonía ha existido desde siempre. Hoy podemos darle varias definiciones, pero yo me centraré en una: la iberofonía son las dos lenguas internacionales ibéricas —el español y el portugués— o, más estrictamente, la intercomprensión lingüística que ambas representan. Es decir, la
iberofonía hace alusión a la afinidad sustancial entre los dos grandes idiomas ibéricos, que los convierte en un solo marco de inteligibilidad lingüística. En este sentido, la iberofonía ha existido desde siempre, desde la Edad Media, desde las Cantigas de Alfonso X de Castilla, por supuesto. Lo que no existía era el paniberismo. Yo llamé a la Sociedad Paniberista Española así, “paniberista”, partiendo de un razonamiento etimológico y racionalista. Si el iberismo fue el movimiento que trató de asociar a España y Portugal desde finales del siglo XVIII y principios del XIX
—todavía hoy existen movimientos iberistas más o menos pujantes—, el
iberoamericanismo era un iberismo a escala bicontinental, americano-europeo. El paniberismo será, pues, la asociación de todos los países de lenguas española y portuguesa del mundo. Lo denominé con la partícula pan, que significa “todo” en griego, para saber estrictamente de qué estábamos tratando. Pero claro, entiendo que esta es una denominación que no todo el mundo comprendía intuitivamente. Por ejemplo, la Comunidad Iberoamericana de Naciones es iberófona porque incluye, junto a los países de lengua española de América y Europa, a Brasil y Portugal, que son lusófonos. La Comunidad Iberoamericana es, pues, iberófona, o sea,
hispanohablante y lusófona, pero no es panibérica ya que no incorpora a todos los países de lenguas española y portuguesa del mundo, no incluye a Angola, a Mozambique, a Timor Oriental, a Guinea Ecuatorial y otros.

Aquí quiero hacer una precisión: tiempo después descubrimos, con otros investigadores, que la palabra paniberismo se había mencionado en algún momento, dos o tres veces, entre 1920 y 1930, pero en un sentido más iberoamericanista que paniberista. Yo diría que esta iniciativa que comenzamos hace 30 años es el inicio de lo que llamaríamos
paniberismo contemporáneo, entendido como la propuesta de asociación de las naciones políticas soberanas de todos los continentes. Porque en 1930 no existían Angola y Mozambique como repúblicas soberanas, por ejemplo; y en la Edad Moderna, el Imperio de la Monarquía Hispánica de Felipe II o Felipe III representaría un antecedente histórico del espacio panibérico, pero no del paniberismo entendido como propuesta de asociación de naciones soberanas de todos los continentes.
Y a partir de aquí, justamente, se crea la asociación en 1995. Y yo me llevé la sorpresa —estando en Mozambique en los primeros meses de 1996— de que se iba a constituir oficialmente la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, un organismo intergubernamental que, efectivamente, fue creado medio año después de la Sociedad Paniberista Española.

Pregunta:
Esto me da pie para la siguiente pregunta: ¿qué peso e importancia tiene Iberoáfrica dentro del paniberismo?


Respuesta:
Es fundamental, porque lo que diferencia esencialmente el espacio iberoamericano del espacio panibérico o de la iberofonía —o el iberoamericanismo del paniberismo—, es, sobre todo, el pilar iberoafricano, que es lo que marca una diferencia sustantiva
geopolítica entre ambos.

El Dr. Frigdiano Álvaro Durántez Prados durante su intervención en el VII Foro Iberoamericano y de la Iberofonía, celebrado en Pekín el pasado 13 de noviembre.

Pregunta:
A nivel cultural tenemos en España más vínculos con Iberoamérica, pero a nivel geopolítico nos interesa crecientemente —por la posición geográfica de la Península— el espacio africano.


Respuesta:
En el caso de España, África subsahariana es una variable relativamente nueva que tiene una importancia creciente desde una perspectiva de política exterior. Lo hemos visto en los “Planes África”, en la “Estrategia África” y en la identificación, en este momento, de un África más cercana y más afín a España. Pero esto sería centrarnos mucho en España.
Por eso, creo que debemos regresar al marco general de nuestra argumentación. Veíamos que el mundo iberoamericano, de carácter bicontinental, estaba incompleto. Ahora, con Iberoáfrica, con el espacio iberoafricano —seis países: cinco de lengua portuguesa y la hispanohablante Guinea Ecuatorial—, ya podríamos tener este marco
panibérico prácticamente completo. Pero no queda ahí el asunto. Constatamos que gran parte de la dimensión antropológica y cultural de Iberoamérica es africana, y que ese pilar iberoafricano, junto con el indoamericano y el peninsular ibérico, es fundamental para entender
el mundo iberoamericano. Al mismo tiempo, el mestizaje entre los grandes pilares etnoculturales de la Humanidad es el que mejor identifica nuestra civilización iberoamericana y panibérica.
Además, ahora sabemos que la mayor parte de los afrodescendientes de
Iberoamérica proceden precisamente de lo que hoy son Angola y otros países de lengua portuguesa. Encontramos quilombos —poblaciones iberoamericanas de origen africano— en Venezuela, Colombia y Brasil, donde aún se hablan lenguas y dialectos que proceden originariamente de África. Entonces, existe otro elemento, otro común denominador, que va más allá de la afinidad entre el español y el portugués y es justamente esa historia compartida y esa transversalidad africana que reside en el continente africano, por supuesto, pero también en Iberoamérica.
Precisamente, esta realidad está haciendo emerger muchos más elementos de identidad compartida entre todos nosotros. Pero, en todo caso, bastaría con subrayar la dimensión iberoafricana en sí misma; fíjate si es importante, que es la que marca la diferencia entre Iberoamérica y el Mundo Ibérico en su plenitud: Iberoamérica, en términos de multilateralismo, es bicontinental (América y la Península Ibérica), pero el Mundo Ibérico —el Espacio Panibérico o de la Iberofonía— es ya multicontinental y está presente en América, África, Europa, Asia y Oceanía.


Hemos incidido anteriormente en el significado de términos y conceptos: el paniberismo remite a la geopolítica, mientras que iberofonía se asocia más con la filología. Pero, a efectos prácticos y de promoción de toda esta propuesta, muchas veces hacemos sinónimas estas dos palabras: paniberismo e iberofonía. Esto me da pie para mencionar algo muy interesante respecto a la sensibilidad portuguesa: aquí tendríamos que hablar de los panismos. Hablamos del panafricanismo, paneslavismo,
pangermanismo, panamericanismo…
Hay dos tipos muy diferentes de panismos: unos que promueven la asociación de elementos que comparten una misma categoría —por ejemplo, el panafricanismo que asocia a todos los países africanos—; pero otros, históricamente, se han entendido como la proyección de un grupo fuera de su propio espacio —como el pangermanismo, que asociamos a la invasión de Polonia, es decir, a la proyección de lo germano fuera de sus
fronteras físicas y culturales—.
Vuelvo al paniberismo: este fue concebido, así lo formulamos en 1995, como la propuesta de asociación de todos los países de todos los continentes que comparten las lenguas ibéricas, nada más. Pero, en ocasiones, ha querido ser entendido por algunos como la proyección de España o de lo hispano fuera de sus fronteras, lo cual no es cierto y no tiene nada que ver. Por ello, por cuestiones de sensibilidad y de pragmatismo político, utilizamos también la expresión “iberofonía”. De hecho, esta fuela causa de que, todavía en los 90, ampliásemos formalmente la denominación de nuestra entidad añadiéndole el calificativo de “iberófona”.

Pregunta:
Hace poco que has venido de China. ¿Cómo ves ahora mismo el paniberismo o la iberofonía en el mundo actual? ¿Qué se puede esperar de ella a corto plazo?

Respuesta:
China no es una potencia emergente: de hecho, es una potencia mundial consolidada de carácter económico, industrial y tecnológico, con avances sociales indudables. Esto es algo que, estando allí, se puede visualizar de una manera muy clara y directa. Entonces, China puede ver al resto del mundo desde una cierta posición de centralidad
histórica —recordemos aquello del “Imperio del Medio”—. Desde allí se ve claramente que los países y pueblos de lenguas española y portuguesa conformamos un conjunto extraordinario cultural e intercontinental, no solamente de ámbito iberoamericano, sino realmente panibérico.
Ellos —China— han identificado también esta afinidad entre todos los iberófonos. En este sentido, la propuesta estratégica de que establezcamos una alianza —una alianza entre el Estado-Civilización chino, una gran cultura milenaria, y el Mundo Ibérico— es plausible y muy positiva, no solo para los intereses de ambos bloques, sino para la Humanidad en su conjunto.
Porque, como decíamos ayer, la globalización en curso está definida por parámetros marcadamente anglosajones; y el idioma inglés no es solo un instrumento de poder blando, sino también un instrumento de poder duro que proyecta hegemonía y predominio amoldando las mentes de todos los sectores subordinados culturalmente. Entonces, China no puede realmente combatir el hegemonismo de una potencia determinada —los Estados Unidos de América— utilizando única y sistemáticamente en su relación exterior el principal instrumento de comunicación de
esa potencia, que es el inglés. Por eso, la alianza lingüística con China a partir del Mundo Ibérico —en este caso con el idioma español como principal instrumento— es fundamental.
Vengo de varios lugares de China donde, desde FUNIBER (Fundación Universitaria Iberoamericana), hemos organizado con otras instituciones el VII Foro Iberoamericano y de la Iberofonía, en Pekín; y esta propuesta podría resultar de interés en aquellas latitudes. También hemos estado en Macao, antigua colonia portuguesa, hoy región administrativa especial china, donde se conserva la lengua portuguesa como idioma
cooficial. Pues bien, hace pocos meses las autoridades de Macao han declarado que esta ciudad no debe ser solo una puerta de China para los países de lengua portuguesa, sino también para los de lengua española. Incluso, ya se ha creado una institución específica para impulsar esta conexión con todo el mundo iberohablante, lo cual nos alegra mucho.

Pregunta:
Aquí, ¿el Gobierno español está colaborando o participando?


Respuesta:
No puedo hablar por el Gobierno español. El Ejecutivo es quien dirige la políticaexterior del Reino de España y hace poco se organizó la visita de Estado de los Reyes aChina —la primera de los actuales monarcas al gran país asiático—. Entendemos que se han dado pasos muy sustantivos en la cooperación general, económica y cultural, y también en la promoción del español. Esto es muy importante. Pero la propuesta que hemos realizado para una alianza estratégica —educativa, cultural y lingüística— entre China y el Mundo de la Iberofonía la hacemos desde el ámbito académico, desde la Fundación Universitaria Iberoamericana, que es la
primera plataforma universitaria mundial de ámbito panibérico, con presencia en todos los países de lenguas española y portuguesa en todos los continentes. Sin duda, este acercamiento y esta relación entre España y China son muy positivos para que, en algún momento, se despierte esta gran posibilidad geopolítica que involucra no solo a España y a China, sino a 30 países de todos los continentes.

Pregunta:
Bueno Álvaro, pues ya estamos terminando. ¿Alguna cosa más que te gustaría añadir?

Respuesta:
Pues para terminar querría felicitarte a ti, Adrián, y a todo el equipo por esta iniciativa: un canal de comunicación que se llame La Iberofonía, que sea riguroso en los conceptos, amplio y transversal. Y sé que estás vinculado y eres parte de Vanguardia
Española; también quiero poner en valor y subrayar la gran labor que realizáis en todo el Mundo Ibérico desde vuestra opción ideológica —más que legítima—, para impulsar un hermanamiento de todos nuestros países. Porque aquí todos tenemos que arrimar el hombro y todos tenemos que trabajar en ello, no solo, como he dicho otras veces, en beneficio de los pueblos iberohablantes sino, igualmente, por el bien de la comunidad
internacional y de la Humanidad en su conjunto.

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