Estados Unidos evalúa el uso de la GBU-57 A/B Massive Ordnance Penetrator (MOP), una bomba de 13,6 toneladas diseñada para penetrar búnkeres, contra la planta de enriquecimiento de Fordo en Irán.
La MOP, con una potencia explosiva diez veces superior a su predecesora, podría atacar la instalación subterránea considerada clave en el programa nuclear iraní.
La decisión se enmarca en la tensión entre Irán e Israel, y en la reticencia del expresidente Donald Trump a negociar con Teherán.
El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, advirtió de una respuesta contundente a cualquier intervención estadounidense.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, confirmó recientemente la ausencia de daños en Fordo, a diferencia de Natanz.
El OIEA reporta que Fordo produjo 166,6 kg de uranio enriquecido al 60%, aunque se necesita el 90% para armas nucleares. Expertos indican que el uranio al 60% podría ser usado para fabricar armas.
El uso de la GBU-57 representaría un apoyo directo a Israel y podría escalar el conflicto, según analistas.
Como alternativa, se plantean ataques continuos con armas de menor potencia, capaces de dañar las entradas y salidas de la instalación.

