EE.UU. reactiva entrenamiento selvático y Panamá vuelve al centro estratégico del istmo

El regreso militar reabre el debate sobre soberanía, Canal y presión geopolítica


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

Panamá vuelve a ocupar una posición sensible en la estrategia regional de Estados Unidos. El Ejército estadounidense ha reactivado su escuela de entrenamiento en selva en territorio panameño tras 25 años de pausa, según informó RT citando a Bloomberg. El programa, iniciado a finales de abril, incluye ejercicios de supervivencia, patrullaje, evacuación médica, orientación, desplazamiento en terreno selvático y uso de herramientas de combate en un entorno tropical.

La noticia importa porque Panamá no es un país cualquiera en el mapa continental. Su territorio concentra el Canal de Panamá, una de las infraestructuras marítimas más importantes del mundo, y el istmo funciona como punto de articulación entre el Caribe, el Pacífico, Norteamérica y Suramérica. Toda actividad militar estadounidense en Panamá tiene inevitablemente una lectura histórica: presencia militar, control del Canal, tratados, bases, intervención de 1989 y posterior transferencia formal de la vía interoceánica al Estado panameño.

El Gobierno panameño presenta estos programas como cooperación en seguridad y capacitación de fuerzas propias. Sin embargo, sectores sociales y sindicales han cuestionado en los últimos meses el alineamiento militar con Washington. TeleSUR informó en marzo de que la Central Nacional de Trabajadores de Panamá rechazó los ejercicios militares “Mares del Sur 2026”, al considerar que podían afectar a la soberanía y seguridad del país.

El debate tiene otra capa: la disputa entre Estados Unidos y China por la influencia sobre infraestructuras estratégicas. En abril, teleSUR recogió el rechazo chino a acusaciones estadounidenses sobre supuestas acciones contra buques en el Canal de Panamá. La portavoz Mao Ning afirmó que Washington atentaba contra la neutralidad del istmo y cuestionó la presión estadounidense en torno a la infraestructura canalera.

Además, el Canal atraviesa un momento de alta sensibilidad logística. TeleSUR informó de tarifas récord por tensiones en el estrecho de Ormuz y redirección de rutas marítimas globales, con empresas navieras pagando hasta cuatro millones de dólares para asegurar tránsito urgente. Esto refuerza la importancia de Panamá como infraestructura mundial: cuando otras rutas se tensan, el Canal gana valor estratégico, económico y político.

La reactivación de una escuela de selva no debe inflarse como si fuera por sí sola una ocupación militar, pero tampoco puede reducirse a una anécdota técnica. En Panamá, cualquier entrenamiento extranjero se interpreta a la luz de un hecho mayor: quien mejora su capacidad de operar en el istmo aumenta su margen de influencia sobre una de las rutas comerciales más valiosas del planeta.

La cuestión central para Panamá es si la cooperación fortalece capacidades nacionales o si reabre una dependencia operativa con Washington. Esa es la línea que determinará el alcance político de esta noticia.

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