Jesús D.Castillo
(México) Es escritor, obrero y empresario, además de militante de Vanguardia Mexicana. Es licenciado en Ingeniería Aeroespacial y autor de textos dedicados a la militancia de las Vanguardias Iberófonas Socialistas. Columnista en La República, donde aborda temas de política y filosofía desde una perspectiva socialista. Participa en talleres de lectura y debates filosófico-políticos, colaborando con figuras como Santiago Armesilla. Utiliza plataformas digitales para difundir ideas socialistas y fomentar el debate político.
¿Quién lo diría? Ahora vemos que si bien el fundador fundamental de Morena; el ex presidente Andrés Manuel López Obrador fue quien ponía las bases para su partido de regeneración nacional, el partido el cual le iba a dar la vuelta a subordinación, formar una auténtica soberanía y que iba a transformar la vida de millones, no ha hecho más que irse degenerando hasta convertirse en la analogía casi simétrica del partido yorkino fundado por el plenipotenciario J.R. Poinsett hace 200 años. Si Morena sale de las entrañas del ya PRI degenerado, ahora este se ha ido degenerando a un punto donde se ve un claro rumbo Poinsettista. Poinsett, el hombre que más odió México y aún así fue uno de los actores intelectuales del México republicano y de la constitución de 1824. Él y sus discípulos, Lorenzo de Zavala, Ramos Arizpe, Mejía, incluso Santa Anna, Gómez Farías y Vicente Guerrero, lograrían comenzar la revolución liberal federalista tomando como ejemplo la recién creada República estadounidense, incluso radicalizando aún más el federalismo llevando a la recién fundada República Mexicana a un anarquismo y pugna de poderes regionales, ¡un absurdo! Pero lo más peligroso de todo fue la fundación de la Gran Logia Yorkina.
Han sucedido muchas cosas en 200 años, es anacrónico decir que Morena es continuación del partido parido de las entrañas de la Gran Logia Yorkina Poinsettista, pero sí su analogía en los nuevos tiempos, y su lejano heredero, ¿en qué se le parecen? Bueno no hay más que ver cómo en la coyuntura política de la segunda guerra fría, México tiene que alinearse cada vez más a su continuidad subordinada del “mejor” socio comercial. Porque si desde hace 200 años algunos buscaban hacerse socio económico –vendiendo sus productos manufacturados y subordinar a la naciente sociedad política mediante la mera narrativa de productor de materias primas– de la región más rica del planeta; el naciente imperio mexicano, EE.UU. buscaba no solo la subordinación económica, sino política.
Como afirma Ismael Carvallo Robledo, la 4T, un proyecto tan ambiguo como su nombre y Morena a la cabeza de esa transformación consta de tres ideas fuerza fundamentales; el indigenismo anti euro céntrico; el nacionalismo popular, desarrollista y organicista; y el progresismo posmoderno. Es decir, un proyecto político que pretende taparle el ojo al macho, pero que al final del día con esa mezcolanza de ideologías –anti mexicanas en el fondo– solo hace más que alinearse, una vez más, a los intereses angloamericanos. Dussel afirmando una postura decolonial anti euro céntrica, justamente bebiendo consciente o inconscientemente del discurso de Monroe de 1823 -alejando la vieja, derrotada y monárquica Europa-; si bien el proyecto desarrollista de Obrador tiene franjas de una transformación real también se vio envuelto en la maquinaria liberal burguesa pesadísima que intentó mover, poco pudo hacer realmente y al no lograr su cometido llamó el segundo piso de la 4T al régimen de Claudia S.; ¿parece sorpresa el progresismo posmoderno? La señorita presidenta al ser becaria de la fundación Rockefeller y allegada a Jorge Soros se iba a revestir fuertemente de los planes y programas de la oligarquía financiera global, del partido demócrata y de sus revoluciones de colores (feminismo, ecologismo, animalismo, movimiento queer, etc.) pero rápidamente tuvo que adaptarse al fenómeno MAGA y al Trump 2.0.
Si López Obrador obró con tener una mayor soberanía real, su margen de maniobra fue mayor que el que pueda tener Claudia S. La presidenta se ve cada vez más acorralada a la coyuntura política del momento, y si obrara de buena fé, y genuinamente deseara lo mejor para los mexicanos, se ve entre la espada y la pared, la lucha de poderes es tan fuerte, que el partido el cual la llevó a estar gobernando –más no en el poder– se ve cada vez más rápido en un estado de descomposición. Por supuesto que México es el actor quien menos margen de maniobra tiene para ejercer planes y programas propios, ya que el pesadísimo poder imperial angloamericano subyuga cada vez más fuerte México, y el peso es mucho mayor si el poder angloamericano se ve amenazado, hoy por el creciente poder popular y socialista Chino. Aunque, ya lo relata Soledad Loaeza, en medio de la guerra fría, la guerra de Vietnam, los años mozos del PRI nacionalista e industriales, la agresiva política exterior angloamericana, la Revolución Cubana, a todo esto a finales de los sesentas, nos dice Loaeza; “Los documentos oficiales del gobierno de Estados Unidos muestran, primero, que había un auténtico temor de despertar a la bestia nacionalista mexicana, y, segundo, que confiaba ampliamente en la capacidad del sistema político para resolver los conflictos que se presentaran.”
¡Ya quisiera Morena estar a la altura del PRI nacionalista y desarrollista!
México aún y en su jaula geopolítica, y no solo jaula, sino de oro, ya que gozamos de la cercanía de una poderosa y ejemplar república angloamericana, aún y todo la subordinación ejercida, el mayor de todos los temores políticos angloamericanos sería un México con esteroides –con Centroamérica y territorios perdidos en 1848, más el control total del golfo de México– poderoso que se adueñe del tablero de ajedrez geopolítico de la verdadera Norteamérica. Por supuesto que esto no acontecerá mientras el partido yorkino y sus análogos sigan gobernando México, mientras la triada subordinante; el presidente, el secretario de estado y plenipotenciario angloamericano en turno sigan haciendo y deshaciendo, inmiscuidos en asuntos de política mexicana, en 1825 -John Quincy Adams, Henry Clay y J.R. Poinsett-, en 2025 -Donald Trump, Marco Rubio y Ronald D. Johnson-, por ello cualquier partido político, entrando en la maquinaria política democrática liberal Yorkina burguesa se verá envenenado tarde o temprano, ya le pasó al liberalismo del siglo XIX, ya le pasó al PRI, y ¿de verdad crees que a Morena no le pasará? Ya le está pasando y parece no tener vuelta atrás, está envenenado, el partido del Movimiento de Regeneración Nacional es el partido yorkino del 2025.
¡Ay, pobre de México, tan lejos de Dios pero tan cerca de EE.UU.! ¡Pobre de Claudia, sin el partido demócrata y tan cerca de Trump! ¡Pobre Obrador, tan lejos de la realidad pero tan cerca del humanismo mexicano! ¡Pobres mexicanos, tan lejos de México pero tan cerca de Morena!
…
¡Pobre EE.UU., tan fragmentado, y tan cerca de un México Iberofonista despertando!


