Adrián Sánchez Sallán
(España) Editor en La Iberofonía, especialista en defensa y geopolítica. Combina su profesión como técnico en procesos industriales con sus estudios en el programa de Experto Universitario en Materialismo Político en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Es portavoz del Ateneo Iberófono Juan Latino.
El rey Felipe VI ha situado la XXX Cumbre Iberoamericana de Madrid como un instrumento para que las 22 naciones de la Comunidad Iberoamericana afronten juntas el tránsito hacia un orden multipolar. En la inauguración, celebrada en el Teatro Real, advirtió de «la inminencia de un parteaguas histórico» y planteó una disyuntiva: responder «con una voz armónica o 22 voces disonantes». La cita, que cumple 35 años desde la primera cumbre de Guadalajara (1991), se celebra con diez países representados al máximo nivel y con India, Turquía, Angola y la Asociación de Estados del Caribe (AEC) como nuevos observadores.
«Un parteaguas histórico»: el diagnóstico del Rey
Felipe VI comparó el momento actual con el de la primera cumbre, cuando el mundo salía de un escenario bipolar y avanzaba hacia lo que entonces parecía un nuevo orden mundial. Tres décadas y media después, afirmó, se advierte de nuevo «un cambio de paradigma, la progresiva configuración de un orden multipolar de contornos aún imprecisos pero distintos —en cualquier caso— a los que el mundo conoció a partir del año 45».
Ante ese escenario, el Rey dibujó dos caminos: «una voz armónica o 22 voces disonantes; una esperanza compartida o 22 fórmulas para reflejar la incertidumbre». Y concluyó que elegir el camino adecuado «será —como lo fue ayer, como lo es hoy— la responsabilidad histórica de las 22 naciones iberoamericanas». Según advirtió, nadie sabe cómo será el mundo en unos años, pero este seguirá exigiendo respuestas a desafíos «más grandes que cualquiera de nuestros países, considerados de manera individual».
La cumbre, como herramienta de unidad
En ese marco, el monarca hizo un llamamiento a seguir apoyando, «con fuerzas renovadas», a la Comunidad Iberoamericana de Naciones y a su sistema de cumbres. Defendió que la comunidad comparte dos lenguas, una historia, una cultura y unos principios, y que esa identidad común, «entre el pasado y el futuro, entre la memoria y la aspiración», es «una brújula indispensable para navegar este convulso siglo XXI». Llegó a declarar: «Como tantos españoles —cada día más—, yo me reconozco, orgullosamente, en el espejo de Iberoamérica».
El Rey pidió que la cita de Madrid sirva para «reivindicar nuestra comunidad con hechos, con logros tangibles» y animó a los dirigentes a ser «protagonistas de nuestro futuro». Señaló además que el espacio iberoamericano, con unos 700 millones de personas, no ve traducido su peso demográfico, económico y diplomático en una influencia equivalente en los asuntos internacionales, según recoge Mundiario.
La posición del Gobierno español
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, coincidió en pedir más influencia política para Iberoamérica. Defendió el multilateralismo frente a quienes «levantan muros» y propuso un acercamiento entre la Unión Europea y la región similar al que Bruselas impulsa con Canadá, con España y Portugal como puente hacia Europa.
Presencias y ausencias
Según El Diario de Madrid, asisten al máximo nivel diez países, contando a España: Argentina (Javier Milei), Bolivia (Rodrigo Paz), Chile (José Antonio Kast), Costa Rica (Laura Fernández), Guatemala (Bernardo Arévalo), Honduras (Nasry Asfura), República Dominicana (Luis Abinader), Portugal (Luís Montenegro) y Andorra (Xavier Espot). Sin el anfitrión, son nueve, la cifra que manejó la prensa en la inauguración.
No acuden Claudia Sheinbaum (México), Lula da Silva (Brasil) ni Delcy Rodríguez (Venezuela), que envían a sus ministros de Exteriores. Colombia y El Salvador mandan a sus vicepresidentes, y Paraguay a su canciller, tras cancelar su viaje el presidente Santiago Peña.
Cuatro nuevos observadores
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, dio la bienvenida a India, Turquía, Angola y la AEC como nuevos observadores de la Conferencia Iberoamericana, en un diálogo político de alto nivel, según informó La Moncloa. Albares afirmó que su incorporación «refuerza el alcance global de la Comunidad Iberoamericana». Angola ha comunicado que accede como Estado Observador Asociado.
Agenda y resultados esperados
La jornada de este jueves incluye la sesión plenaria, presidida por Felipe VI, con una declaración política, más de 35 declaraciones ministeriales y cinco iniciativas sujetas a consenso, entre ellas una red de protección civil con un fondo de emergencia (España aportaría un millón de euros), una alianza en materia de inteligencia artificial y una Carta de Movilidad Académica. Participan también el secretario general de la ONU, António Guterres, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera.


