Arranca en Madrid la XXX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado

La comunidad iberófona de 22 países debate durante dos días una alianza para su soberanía digital y una declaración política aún pendiente de cierre


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

Madrid celebra hoy y mañana, 4 y 5 de noviembre, la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, organizada por España en coordinación con la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Los Reyes Felipe VI y Letizia, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidieron ayer la inauguración oficial en el Teatro Real, donde el monarca advirtió de un «cambio de paradigma histórico» y pidió una «voz armónica» de los 22 países ante un orden mundial multipolar.

Diez jefes de Estado o de Gobierno asisten de forma presencial: España, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Portugal, República Dominicana y Andorra. Brasil, México y Venezuela no han enviado a sus presidentes —Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Delcy Rodríguez—, representados por sus cancilleres, mientras Colombia, Ecuador y El Salvador acuden con sus vicepresidentes. La organización sostiene que los 22 integrantes de la comunidad estarán igualmente representados. Como recoge la propia cumbre, «la asistencia de diez mandatarios representa una participación superior a la registrada en la Cumbre de Cuenca, Ecuador, en 2024, cuando solamente estuvieron presentes tres jefes de Estado».

La agenda prevé para hoy la sesión plenaria central en la Galería de las Colecciones Reales, presidida por Felipe VI, donde se debatirá la declaración política y se someterán a ratificación cinco grandes acuerdos. El de mayor calado geopolítico es la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, pensada como marco regulatorio propio de la comunidad frente a los estándares tecnológicos impuestos desde fuera de la región. La adhesión es voluntaria, y Argentina y Paraguay se han desmarcado por ahora de la iniciativa. Los otros cuatro acuerdos pendientes son una red de protección civil ante desastres, la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica, la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyo, y una nueva estrategia de cooperación. La declaración política final no está cerrada: deberá alcanzar el respaldo de los 22 países, algo que en Cuenca 2024 no se logró por las diferencias entre Argentina y Cuba.

La cumbre certifica además la ampliación del espacio iberoamericano fuera de América y Europa. El 3 de noviembre se celebró en Madrid, por primera vez a rango ministerial, un Diálogo Político de Alto Nivel con observadores, donde se formalizó la incorporación de Angola, India y Turquía como nuevos Observadores Asociados, y de la Asociación de Estados del Caribe como Observador Consultivo. El canciller angoleño, Tete António, representó a su país, y el ministro de Exteriores portugués, Paulo Rangel, celebró que «con Brasil y Portugal aumenta el peso de la lengua portuguesa» en la red de relaciones de la comunidad. En la línea de lo planteado por Álvaro Durántez Prados sobre la Iberofonía y el espacio panibérico, la entrada de un país africano lusófono ilustra cómo esta comunidad se proyecta ya más allá de América y Europa, hacia África.

En paralelo, el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano reunió el 3 y 4 de noviembre en Madrid a más de 2.000 participantes de 42 países, con el traspaso de la presidencia del Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB) de Antonio Garamendi a la hondureña Anabel Gallardo. La sesión plenaria de mañana determinará el alcance político real de una cumbre que aspira a hablar con una sola voz en un momento histórico de grandes cambios geopolíticos.

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