El poder de Tel Aviv en Washington sigue intacto

La victoria demócrata en el Congreso de EE.UU. no altera el blindaje institucional a Israel pese a la debacle de Donald Trump.


Belén Casas Belén Casas

(España) Vicepresidenta del Ateneo Iberófono Juan Latino. Licenciada en Diseño Digital y máster en Creatividad Publicitaria. Diplomada en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional en el Instituto Beatriz Galindo – La Latina. Ha cursado estudios de Comunicación Audiovisual, así como formación en escritura creativa. Su trayectoria combina creación visual y comunicación estratégica. Mantiene una sólida conciencia iberófona, reforzada por sus vínculos familiares con México. Actualmente se encarga de la gestión de redes sociales del periódico La Iberofonía.

Las elecciones legislativas de medio mandato celebradas el pasado 3 de noviembre de 2026 en los Estados Unidos han culminado con una reconfiguración drástica del equilibrio de poder en Washington. Según las proyecciones difundidas por cadenas de información estadounidenses como PBS News, el Partido Demócrata ha consolidado una victoria absoluta, recuperando de manera simultánea el control mayoritario de la Cámara de Representantes y del Senado, un golpe político severo para la agenda del Gobierno republicano presidido por Donald Trump.

A pesar del vuelco electoral, el núcleo de apoyo a Israel en la Cámara no se ha roto. En la votación de julio de 2026 sobre la enmienda que buscaba eliminar los 3.300 millones de dólares anuales de ayuda militar, 215 republicanos y 98 demócratas —313 legisladores— votaron contra el recorte. No es un bloque homogéneo: muchos de esos 98 demócratas aceptan la ayuda como mal menor o como palanca de influencia, pero han pedido públicamente un cambio de rumbo respecto a Netanyahu. Enfrente, 103 demócratas votaron a favor de suprimirla —junto al único republicano, Thomas Massie—, aunque no todos abogan por un embargo total: algunos, como Sam Liccardo, plantean mantener sistemas defensivos como la Cúpula de Hierro pero cortar el armamento ofensivo. El resultado práctico: 313 votos de apoyo firme o resignado frente a 104 de recorte, una mayoría que se sostiene por inercia institucional.

Esta continuidad cuenta con el respaldo de la nueva jefatura del Congreso. El senador Chuck Schumer, líder de la mayoría en la Cámara Alta, ha prometido impulsar «toda la ayuda que Israel necesita», según declaraciones registradas por C-SPAN. En la misma línea, el congresista Hakeem Jeffries defendió en una manifestación de solidaridad parlamentaria el compromiso demócrata como «un vínculo inquebrantable».

Asimismo, figuras influyentes como los congresistas Ritchie Torres, por Nueva York, y Brad Sherman, por California, frenan activamente los intentos de embargo de armas promovidos por sectores progresistas del propio partido. El nuevo mapa legislativo confirma así que la cúpula parlamentaria demócrata mantendrá intactas las prioridades estratégicas con Tel Aviv, pese al desgaste del Gobierno de Trump en las urnas.

El Senado, mientras tanto, sigue siendo un dique de contención: la gran mayoría de los senadores demócratas permanece alineada con Chuck Schumer y bloquea cualquier resolución de embargo absoluto, y solo 7 senadores demócratas han votado explícitamente a favor de frenar el envío de armamento pesado. Esa es la paradoja, la fractura demócrata es real en la Cámara, pero no altera la política de fondo. Cabe recordar que el genocidio palestino, desencadenado el 7 de octubre de 2023, se prolongó durante más de un año —hasta bien entrado 2025— bajo el mandato de Joe Biden y la vicepresidencia de Kamala Harris, sin que ninguno de los dos partidos tradujera esa disputa interna en un cambio real de la política sionista de Washington. La disputa demócrata funciona más como válvula de escape que como palanca de transformación.

Para el Gobierno israelí, la noticia supone una garantía de continuidad en un terreno donde el relevo de poder en el Congreso estadounidense podría haber abierto una ventana de incertidumbre. Para la Administración Trump, el resultado certifica una derrota legislativa que limitará su margen de maniobra en el resto de su mandato, aunque no en el terreno de la política exterior hacia Oriente Medio, donde el consenso entre ambos partidos sigue siendo mayoritario.

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