Héroe y compañero iberófono: el AVE de Urda y la muerte del maquinista Antonio Acedo

Antonio Acedo, seguidor de este periódico, frenó manualmente tras fallar el sistema de seguridad y murió salvando a los pasajeros


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

La tragedia ferroviaria del AVE 02080 a su paso por Urda ha dejado una profunda herida en la sociedad española y, de forma muy desgarradora, en la redacción de La Iberofonía. Antonio Acedo, el maquinista que entregó su vida para salvar la de los viajeros, era un seguidor nuestro periódico, lector asiduo de nuestros articulistas y un compañero comprometido con la causa panibérica. Hoy, mientras lloramos su pérdida y la rabia se suma al dolor: los datos técnicos confirman que los sistemas de seguridad fallaron y le dejaron completamente solo ante el peligro.

El último acto de servicio de un héroe

Antonio Acedo no dudó cuando vio venir la muerte de frente. El tren avanzaba a gran velocidad por unas circunstancias operativas impuestas por sus responsables. Al colapsar los sistemas automáticos, Antonio se mantuvo firme en cabina, aferrado al freno manual para reducir al máximo el impacto del convoy. Sabía perfectamente que se dirigía hacia un desenlace inexorable, pero su prioridad absoluta fue proteger las vidas de las personas que tenía bajo su responsabilidad.

Mientras España se forja históricamente con el sacrificio de un pueblo honorable, abnegado y entregado, el accidente vuelve a poner el foco en la gestión de una élite dirigente y técnica que se muestra, una vez más, irresponsable y ruin. Antonio Acedo ya forma parte de ese linaje de héroes cuya mano no tembló a la hora de cumplir con su deber.

Sindicatos e ingenieros confirman la obsolescencia técnica

La investigación de este medio ha contrastado que la indignación de los compañeros de Antonio está plenamente justificada por los datos. Sindicatos ferroviarios como el SEMAF e ingenieros del sector llevan tiempo advirtiendo de la situación. El sistema de seguridad LZB de la línea tiene más de 30 años de antigüedad, instalado originalmente en 1992. El Tribunal de Cuentas Europeo ya alertó en 2017 de que este mecanismo se encontraba al final de su vida útil.

Las denuncias de los profesionales de las vías señalan tres realidades: fallos reiterados, con caídas informáticas habituales del sistema LZB antes de la tragedia que obligaban a trabajar en condiciones degradadas; un apagón general de seguridad la mañana del siniestro, con caída completa del software de control que obligó al Centro de Regulación y Control de Atocha a ordenar por radio «reanudar la marcha normal» de forma manual; y retrasos administrativos, ya que aunque Adif adjudicó en 2021 la sustitución del obsoleto LZB por el sistema europeo ERTMS, las prórrogas y la burocracia han retrasado una implantación que llega trágicamente tarde.

En deuda con Antonio

Desde La Iberofonía queremos trasladar nuestro más sentido pésame a los familiares, amigos y compañeros de Antonio. No encontramos el vocabulario suficiente para manifestar la pena y la profunda admiración que ya sentimos por él.

Como profesionales de la información, el mejor homenaje que podemos rendirle es no callar. Exigimos responsabilidades políticas y técnicas inmediatas. Los sistemas de seguridad pública no pueden fallar de esta manera, y mucho menos descargar la responsabilidad del diseño de una red en el último factor humano.

Tu comunidad iberófona no te olvida, Antonio. Descansa en paz.

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