La CIA admite que Irán conserva gran parte de su capacidad misilística tras los bombardeos

Un informe filtrado sostiene que Teherán mantiene hasta el 70% de su arsenal balístico


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Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.

La CIA considera que Irán ha logrado conservar la mayor parte de su capacidad misilística pese a los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel durante las últimas semanas. Según información publicada por The Washington Post y recogida por TASS, un informe interno de inteligencia estadounidense concluye que Teherán mantiene aproximadamente el 70% de su arsenal de misiles balísticos previo a la ofensiva.

El documento, citado por varias fuentes vinculadas a la Administración estadounidense, sostiene además que Irán conserva cerca del 75% de sus lanzadores móviles, uno de los elementos más difíciles de neutralizar en una campaña aérea. Los analistas estadounidenses creen también que las fuerzas iraníes han conseguido recuperar parte del armamento almacenado en instalaciones subterráneas afectadas por los bombardeos, reparar misiles dañados e incluso continuar la producción de nuevos proyectiles.

La evaluación supone un contraste importante respecto a la narrativa inicial difundida tras la ofensiva militar. Washington y Tel Aviv habían presentado los ataques como un golpe decisivo contra la infraestructura estratégica iraní, especialmente contra su capacidad misilística y sus instalaciones vinculadas al programa militar y nuclear.

Sin embargo, la nueva estimación de la CIA apunta a que la estructura militar iraní habría resistido mejor de lo previsto. Antes del inicio de las hostilidades, los servicios de inteligencia estadounidenses calculaban que Irán disponía de unos 2.500 misiles balísticos y varios miles de drones kamikaze, uno de los pilares de su estrategia regional de disuasión.

La cuestión es clave desde el punto de vista geopolítico. La capacidad misilística constituye uno de los principales instrumentos de poder de Irán frente a Estados Unidos, Israel y las monarquías del Golfo. A diferencia de otras potencias regionales, Teherán ha desarrollado durante décadas una estrategia basada en dispersión, movilidad, túneles subterráneos y producción descentralizada para reducir la vulnerabilidad de su arsenal ante ataques aéreos.

El conflicto reciente parece haber confirmado parcialmente esa doctrina. Según el análisis estadounidense, buena parte de los lanzadores móviles sobrevivieron precisamente gracias a su capacidad de desplazamiento y ocultación. Del mismo modo, la existencia de complejas instalaciones subterráneas habría permitido conservar reservas estratégicas incluso tras bombardeos intensivos.

La evaluación de la CIA llega además en un momento de fuerte tensión regional. Aunque Washington anunció un alto el fuego parcial semanas atrás, la situación continúa siendo extremadamente inestable. El bloqueo naval estadounidense, las amenazas cruzadas en el Golfo Pérsico y la posibilidad de nuevos ataques mantienen abierto el escenario de confrontación.

Desde la perspectiva iraní, la resistencia del arsenal misilístico tiene también una dimensión política. Teherán busca demostrar que sigue conservando capacidad de represalia y que la campaña militar occidental no logró destruir su potencial estratégico. Esto resulta especialmente relevante en un contexto donde la disuasión regional depende en gran medida de la capacidad iraní para amenazar bases militares, infraestructuras energéticas y rutas marítimas críticas.

El informe filtrado refuerza además una tendencia cada vez más visible en los conflictos contemporáneos: la dificultad de neutralizar completamente arsenales distribuidos, móviles y protegidos por redes subterráneas. Las guerras recientes han demostrado que incluso campañas aéreas masivas tienen límites cuando el adversario dispone de capacidad industrial dispersa y sistemas de ocultación avanzados.

La dimensión tecnológica también aparece en el centro del conflicto. Irán ha combinado misiles balísticos convencionales con drones de ataque de largo alcance, una fórmula que ha modificado los equilibrios militares regionales y que varios países observan atentamente, especialmente tras las lecciones de Ucrania y Oriente Próximo.

Mientras tanto, la filtración del informe alimenta el debate dentro de Estados Unidos sobre la eficacia real de la ofensiva contra Irán.

Fuentes: TASS, The Washington Post, fuentes de inteligencia estadounidenses.

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