La Iberofonía
Equipo de edición de La Iberofonía, medio de comunicación del Ateneo Iberófono Juan Latino.
La campaña presidencial colombiana ha entrado en una fase de concentración política. Luis Gilberto Murillo retiró su candidatura y preparó la llegada a la campaña de Iván Cepeda, aunque su nombre seguirá apareciendo en los tarjetones del 31 de mayo y sus votos no serán válidos, según informó El País.
La decisión se suma a otros apoyos al candidato oficialista y refuerza la idea de una concentración del llamado voto progresista en torno a Cepeda. Al mismo tiempo, el espacio opositor disputa su reorganización entre Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia, Sergio Fajardo y otras candidaturas, en un contexto donde las encuestas han empezado a ordenar expectativas, alianzas y ataques de campaña.
La seguridad añade otra capa de tensión. El Cauca sigue marcado por la violencia de grupos armados, ataques contra civiles y pérdida de control estatal en zonas donde las disidencias mantienen capacidad territorial. La campaña, por tanto, no se libra solo en debates y encuestas, sino también bajo una presión de orden público que puede condicionar el voto.
La conexión con Perú es institucional: dos países andinos entran en procesos electorales bajo sospecha, tensión territorial y polarización. En Perú, el punto débil está en el conteo; en Colombia, en la seguridad, las alianzas y la capacidad del Estado para garantizar una elección sin interferencias armadas.


